miércoles, 25 de marzo de 2015

"Ahora vemos como a través de espejos"

  1. Quién como Dios:
    De entrada, juegas con ventaja, porque yo ignoro todo sobre tu identidad; quien estas líneas escribe, con aciertos y errores en sus opiniones y desde el temor y temblor propio de vivir esta vida en este mundoResultado de imagen de ahora vemos como a traves de espejos
    Tu reflexión sobre esas interioridades del Vaticano II está fundamentada, demuestra sólidos conocimientos. Chapó. Empero, mi referencia al Concilio Vaticano II solo fue para advertir que me parece excesivo condenar-satanizar a algunos que fueron sus principales teólogos peritos. Cosa que hace un forista muy asiduo a estenido o web. Quien no en balde se considera a sí mismo lefebvriano, por eso.Resultado de imagen de ahora vemos como a traves de espejos
    Y asimismo, ante un comentario despectivo hacia un mi comentario anterior por parte del forista Batman -y yo creo que de paso despectivo hacia mi persona; a saber quién es Batman, hasta un obispo podría ser, quién sabe, o un sobrino-bisnieto del dominico Garrigou-Lagrange, puestos a suponer…- , yo quise asimismo intervenir, nada más.Resultado de imagen de ahora vemos como a traves de espejos
    El Concilio Vaticano II es uno más, por supuesto, de entre todos los concilios celebrados por la Iglesia en 2.000 años de historia, y es acaso el menos dogmático de todos ellos. Vale. Pero hay contumaces negadores-conculcadores del Vaticano II que aprovechan su rechazo a ese concilio ecuménico para arremeter y hasta satanizar-condenar a algunos que fueron sus cabezas pensantes más destacadas, negándoles todo, hasta que su fe en Cristo y en la Iglesia fuera sincera. Vamos, claramente: los acusan de haber sido satánicos.
    Buena tardeResultado de imagen de ahora vemos como a traves de espejos


  2. Quién como Dios
    Luis. henriquez.
    ¿Qué se entiende por no aceptar el Concilio Vaticano II? ¿No aceptar la validez (entiéndase legalidad) del Concilio? Creo que en este sentido el Concilio no se cuestiona. Cierto es que en él se produjo un movimiento de revolución ya desde la primera sesión, con la intervención del Cardenal Liénart fuera de la legalidad conciliar y con prohibición expresa de la presidencia. El propio Liénart, consciente a posteriori de las consecuencias de sus actos, afirma en sus memorias: “Yo hablé solamente porque me encontré constreñido a hacerlo por una fuerza superior, en la cual debo reconocer la del Espíritu Santo”. El mismo Espíritu que impulsó a San Juan XXIII a convocar un Concilio y un sínodo (el Romano I), que según el propio Papa debía ser prefigura y realización anticipada del mismo (alocución de San Juan XXIII al clero y a los fieles de Roma del 29 de junio de 1960) y la encíclica “Veterum sapientia”, promulgada solemnemente en San Pedro ante todo el Colegio Cardenalicio (duró menos que la alegría en casa del pobre), movió a Liénart y sus colegas a promover un Concilio en el que sus conclusiones, y consecuencias, se parecen al imaginado por el Papa como un huevo a una castaña. Ahora se sabe, casi con seguridad, que el amigo Liénart mintió como un bellaco. Escribe Jean Guitton (miembro de la Academia Francesa. (Paul VI secret, Paris 1979, p. 123), una confidencia del Cardenal Tisserant (Decano del Sacro Colegio), ante un cuadro sacado de una fotografía en la que aparecen él y otros cinco cardenales: “Este cuadro es histórico, o más bien simbólico. Representa la reunión que habíamos mantenido antes de la apertura del Concilio, y en la que decidimos bloquear la primera sesión rechazando las reglas tiránicas establecidas por Juan XXIII”. El resto del Concilio fue por el estilo. Propuestas rechazadas por mayoría se debatieron por bemoles (me suena de algo el último sínodo de la familia). Desaparición de 334 firmas de padres conciliares que pedían una condena expresa del comunismo; condena que no podía hacerse al haberse comprometido, en este sentido, Juan XXIII con el metropolita Nicodemo de la Iglesia Ortodoxa (agosto de 1962 en Metz, Francia); compromiso del que se conocen todos los detalles por rueda de prensa de monseñor Schmitt, obispo de la diócesis. El representante de Juan XXIII fue el traidor Tisserant. Hoy se sabe por carta de su secretario, monseñor Georges Roche, que la iniciativa de los encuentros fue tomada personalmente por Juan XXIII a sugerencia del cardenal… ¡Montini! Y así un largo etc.
    Yo no dudo, por ejemplo, de que el Papa Francisco sea Papa. Sí dudo de muchas de las cosas que dice, según él mismo, en ejercicio de su magisterio. Puesto que el propio Concilio declaró que su carácter es pastoral y que solo existe obligación de creer los dogmas ya definidos que se contienen en él, no veo por qué el no aceptar, o incluso rechazar de plano, algunos de sus enunciados pastorales sitúa a nadie fuera de la Iglesia. Cosas hermosas tiene, cierto es. Pequeñas gotas de veneno mezcladas con altas dosis de ambigüedad premeditada, también. “Lo expresamos de una forma diplomática, pero después del Concilio extraeremos las conclusiones implícitas” (P. Shilleebeechs en la revista holandesa De Bazuin n. 16. 1965: Traducción francesa en Itinéraires n. 155 (1971, p. 40). Se dio la paradoja de que la propia Lumen Gentium tuvo que ser acompañada de una nota explicativa previa, para aclarar la prevalencia del Papa sobre el Colegio Episcopal.
    El día que se admita un syllabus de errores y se eliminen esas gotas de veneno que, como un pequeño grano de plomo, han enveneno la sangre de todo el organismo, algunos aceptaremos el Concilio en todos sus aspectos. 
  3. 26 de marzo,2015. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de humanidades, educador, escritor,bloguero, militante social
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