viernes, 26 de septiembre de 2014

"Indiferencia (eclesial) mortal de necesidad"




Como trasfondo a estas muy edificantes y valientes palabras de monseñor Reig Pla -o más bien como contrapunto o picada de muy mortificante mosca cojonera-, el aplauso de los católicos progresistas a la renuncia ministerial de Gallardón: triunfo de las mujeres, vitorean. Que necesitan una ley del aborto amplia, libre y gratuita, para abortar sin mayor problema. Y siempre que se quiera. Hasta como un recurso anticonceptivo más, en no pocos casos.

Esto lo proclaman las feministas católicas o dizque católicas. Que haberlas, haylas en la Iglesia. En la misma Iglesia en la que el celoso pastor Juan Antonio Reig Pla condena sin fisuras el aborto, porque es esta la doctrina de la Iglesia, en tanto las feministas católicas aplauden la renuncia de Alberto Ruiz Gallardón porque así las mujeres no verán peligrar su derecho a abortar siempre que les parezca bien, que para eso es un derecho conquistado tras mucho esfuerzo por el feminismo. (Si Julián Marías levantara la cabeza, en este año 2014 en que se cumple un siglo de su nacimiento: el aborto elevado a la categoría de derecho social moderno y civilizatorio, ¡como si no fuera cierto que algunos de los peores regímenes dictatoriales -comunismo estalinista, nazismo, etapas de imperio del paganismo precristiano...- practicaron a mansalva el aborto!). idem supra

Pero entonces, ante estas dos posturas doctrinales claramente incompatibles, ¿hacemos caso a la doctrina católica tan valientemente defendida por un obispo como monseñor Reig Pla, o en nombre del pluralismo teológico y pastoral y laicista mundano obedecemos las proclamas del feminismo de algunas católicas? Feminismo sin duda muy metido, inoculado en el tejido o seno de la Iglesia, monseñor; incrustado, aventuraría yo que porque también ustedes los pastores, monseñor Reig Pla -igual no por su culpa, no digo esto, no lo sugiero siquiera- lo han venido tolerando por activa y por pasiva durante décadas. Acaso con buena intención al principio, para dialogar con el mundo a la luz del Concilio Vaticano II, vale. Pero ya ve usted, monseñor, una vez más la archisabida queja del papa Pablo VI, ya próximo a ser beatificado, a pocos años de clausurarse el Concilio Vaticano II: "El humo de Satanás ha penetrado en la Iglesia".

Dado que el mundo, que suele ser muy despiadado, ha acabado metiendo un gol a la Iglesia por toda la escuadra. ¡Qué digo un gol, una auténtica goleada que parece una diarrea de goles: por la escuadra, a ras de suelo, por los palos extremos, mediante afiligranadas vaselinas, y hasta golejos en fuera de juego...!

Y así está la Iglesia, la pobre, hecha unos zorros: ya no cabe un obispo cobarde y timorato más; ya no cabe un trepa mundanizante más; ya hay sobrecarga de tibios arribistas; ya no cabe un antimilitante de mentalidad funcionarial y antinatalista más; ya no se sabe dónde meter a tanto acomodado que se sirve de la Iglesia para sus intereses y no para vivir el compromiso por el Reino de Dios y su justicia (mantener un trabajito, garantizar parcelitas de poder y de prestigio y de...).

26 de septiembre, 2014. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de humanidades, educador, escritor, bloguero, militante social.
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