lunes, 8 de septiembre de 2014

"Porque la paz es el futuro"

El papa Francisco acierta al advertir que en principio insultar al prójimo está muy mal; así, elementalmente mal, como verdad perogrellesca; mejor, propedéutica: el diálogo, la cultura del encuentro, que tanto alaba el Santo Padre, no pueden nacer del insulto al otro.

Desde la perspectiva del Evangelio encima, no hay duda al respecto. Insultar al prójimo, zaherir, despreciar sin justificación alguna. (Una vez más, debo entonar el mea culpa: yo soy pecador, muy falible, muy mejorable, pero desde luego, un ámbito en el que yo mismo me he encontrado, por desgracia con excesiva frecuencia, con personas que desprecian al prójimo, lo infravaloran, lo difaman, lo ningunean, es la Iglesia -sectores de la Iglesia, obviamente, gentes de Iglesia-, convertida así no en espacio de libertad, amor desinteresado, fraternidad, misericordia, y sí en espacio de nepotismo, autoritarismo, hipocresía, doble vara de medir, tráfico de influencias, mundanismos varios...).  

Volviendo con las palabras del papa Francisco, casi huelga señalar que las ha debido pronunciar en alguna homilía, o tal vez puede ser que las dijera a algún grupeto de periodistas... Es un papa mediático, para bien y para mal lo es: muy bien que así sea para algunas voces católicas; muy mal para otras.idem supra

También acierta el Papa al exhortar a los jefes religiosos mundiales a que procuren la paz mundial. La paz para este mundo nuestro tan atribulado. Y más acertara el papa Francisco, si no se limitara a desear la paz del mundo entre pueblos y naciones y sí exhortara a que todos los católicos se empeñasen en mostrar al mundo el rostro de Cristo, Salvador de la humanidad, el Hijo del Dios vivo, la plenitud de la Revelación de Dios porque Cristo es Dios mismo, el Emmanuel con los hombres (hombre: varón y hembra). Porque ciertamente el limitarse a desear ese "que todos los jefes religiosos se empeñen en buscar la paz, cada uno desde su credo, desde sus convicciones" puede estar bien en la línea del diálogo ecuménico y el diálogo interreligioso que nace de la letra y del espíritu del Concilio Vaticano II, solo que también puede apuntar a posibles soluciones pacifistas de corte masónico: todas las religiones domesticadas y bien avenidas, por fin convocadas a entenderse plácidamente en una especie de Parlamento Mundial de las Religiones u onu de las religiones: Shimon Peres dixit.

Con todo, como a mi juicio (a mi juicio, claro, puedo estar equivocado), la Iglesia hoy día es como una casa sin barrer, copio la siguiente reflexión, que no desentona del todo, me parece a mí, con respecto al hilo controversial que aquí y ahora nos convoca, y que publiqué hace un momento en otra bitácora de información religiosa. Es esta: 


<<Y mientras, la Iglesia hecha unos zorros: en vez de promoción de militantes o evangelizadores fieles al Evangelio, la Tradición y el Magisterio (esto es, entusiasmados con Jesucristo y con su Iglesia), se pacta de manera abrumadoramente escandalosa con toda clase de burocratismos antimilitantes, con tibios, con mundanizantes o laicistas (incluidos curas o excuras gais en puestos de responsabilidad eclesial), con meros trepas o arribistas, con católicos y católicas políticamente correctos, con antinatalistas que se pasan por el forro de sus intereses la enseñanza moral de la Iglesia, y no solo la Humanae Vitae de Pablo VI… 

De manera que está sin duda muy bien que los jefes religiosos cooperen por la paz en el mundo, en este mundo nuestro tan sacudido por toda clase de injusticias, crímenes, hipocresías, inmundicias, absurdos, desgracias, hambres, guerras, opresiones del hombre por el hombre y hasta genocidios. Y todo ello según la reciente exhortación del papa Francisco dirigida a los responsables religiosos a escala mundial, a través de una videoconferencia hecha llegar al congreso interreligioso La Paz es el Futuro, que se celebra estos días en Amberes, Bélgica, haciendo coincidir las fechas de este congreso con el primer centenario del inicio de la I Guerra Mundial (1914/1918). 

La voz del papa Francisco se sumara así a los intentos pacificadores de los papas san Pío X y Pío XII, que tantos esfuerzos hicieron para detener el estallido de las dos grandes guerras mundiales que asolaron tan dramáticamente Europa. Y que tanto hicieron, ambos papas, por predicar al mundo entero, orbi et orbe, que Cristo es el Señor y la Iglesia católica es la comunidad fundada hace 2000 años sobre la roca de Pedro. Solo que estaría igual de bien, o hasta puede que mejor, más urgente, más necesario, que la Iglesia hiciese muchos exámenes de conciencia, muchos análisis de sí misma, radiografías de cuerpo entero de ella misma, pues ciertamente su salud amenaza ruina, derrumbe, hecatombe. 

Esta Iglesia mundanizada-endemoniada, sí. La Esposa de Cristo, ciertamente, hasta la consumación de los tiempos, contra la cual no podrán las fuerzas del Inicuo (según la promesa de Cristo su Maestro, Esposo de la Esposa), pero que hace aguas por todas partes, que amenaza ruina. Ruina, sí, zozobra o naufragio en la alta mar procelosa, a pesar del testimonio de sus mártires y de sus grandes testigos de la fe, que nunca han faltado en 20 siglos de historia>>. 


11 de septiembre, 2014. Luis Alberto Henríquez Lorenzo: profesor de humanidades, educador, escritor, bloguero, militante social.



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