viernes, 18 de abril de 2014

"Carta al papa Francisco que nunca leerá"

Santo padre Francisco:


Su gesto de lavar los pies a doce personas expresa lo que expresa (es la "rúbrica" característica de la Eucaristía del Jueves Santo, día del amor fraterno): amor al prójimo, actitud de servicio, ponerse en el lugar del otro... Cientos de miles de sacerdotes católicos ejecutando en el mundo entero ese gesto a lo largo y ancho de millones de misas que reproducen la única Eucaristía...idem supra 


Nada que objetar, es así, es la verdad radical del Evangelio. Pero entonces, si es así, ¿por qué en general los obispos, Santo Padre, siguen manteniendo las diócesis que les son encomendadas  -y cada diócesis en particular es un trozo de la Iglesia Universal- "adulterada" con toda clase de pelotas, trepas, arribistas, figurones, antimilitantes, feministas radicales, enchufados, desencarnados y antinatalistas que muy poco testimonio de fidelidad al Evangelio, la Tradición y el Magisterio ofrecen?


Conozco docentes de Religión católica en la escuela pública que no van ni a misa; o si van, es un secreto a voces que no son militantes; conozco a algunas profesionales de esa asignatura que viven su afectividad-sexualidad fuera del matrimonio canónico, en plan pareja de hecho; y luego, la inmensa mayoría si tienen hijos no pasan de tener sino la parejita, lo típico, con lo cual... 


Y ahí siguen, en tanto su homónimo de la Diócesis de Canarias, Santo Padre, a mí no ha querido ni recibirme siquiera; ni recibirme a mí que, aunque pecador, muy pecador, mucha gente conoce que he dado y doy mucho mejor testimonio de fidelidad al Evangelio, la Tradición y el Magisterio que la inmensa mayoría de los seglares que viven en lo profesional de la Iglesia católica: desempeñándose en facultades teológicas, centros culturales confesionales, la escuela católica...


Vamos, lo que se dice una vergüenza de incoherencia todo esto, santo padre Francisco, siervo de los siervos de Dios. Para hacer frente a la cual algunos me recomiendan "paciencia, Luis, ya Dios te recompensará". Bueno, lo espero: que Dios me recompense y sobre todo que me acoja, que me perdone, pues soy pecador. Mas sin embargo, algunos de los que me recomiendan tal paciencia son clérigos que, yo más bien diría que por activa y por pasiva participan de este estado actual de cosas en la Iglesia. De modo que salta inevitable mi perplejidad: ¿Por qué no ponen similar empeño en la Iglesia en tratar de evangelizar en fidelidad al Evangelio, la Tradición y el Magisterio, similar al que ponen en recomendarme paciencia, hermanito, paciencia...? 


Le aseguro que es muy dolorosa esta situación, Santo Padre, muy dolorosa. Y es injusta, mezquinamente injusta, y muy hipócrita por parte de todos los que se dedican a perpetrar estas movidas en la Iglesia. La Iglesia que usted pastorea, santo padre Francisco, está MUNDANIZADA (esto es, el Maligno o Inicuo ha entrado tan a lo bestia en ella, tan a saco que...) hasta límites ya acojonantes. Y así las cosas no pocos pastores (sacerdotes y obispos) no pasan de ser sino burócratas, y según sospechan no pocas personas, también redomados hipócritas, o lo que es lo mismo, piezas de un sistema, el eclesial, que hace aguas por todas partes.


Dichoso Triduo Pascual pese a todo, porque Cristo, que es es el alfa y el omega, es y será siempre el mismo ayer, hoy y mañana. Y su oferta de liberación y de redención yo la necesito como el que más, pecador que soy.

18 de abril, 2014. Luis Henríquez: profesor de humanidades, escritor, bloguero, militante social.
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