jueves, 9 de abril de 2015

"Francisco lava los pies a un transexual, al que luego dan la comunión"


  1. Y lo último para esta controversia, que se me quería como pasar por alto y resulta ser, a mi juicio, tal vez lo más interesante del caso que aquí y ahora nos trae. A saber: las veces en que vi comulgar a la persona transexual a que me refiero, era cuando más “masculina” la susodicha me parecía. Palabrita del niño Jesús, admitida esta expresión en plan gracia.Resultado de imagen de transexualidad
    Vamos a llamar a esta persona transexual Antonia, nombre fiticio. Pues como aquello era una experiencia pastoral católica, algunas veces participamos en la Santa Misa. Y entonces, qué curioso, Antonia parecía menos Antonia que nunca; como si se esforzara en parecer más Antonio que nunca, consciente de que aquella vida de pecado que había llevado era ingrata a los ojos de Dios.Resultado de imagen de transexualidad
    Lo recuerdo perfectamente. Me parece estar viéndolo con total claridad, ahora que nos ocupa aquí y ahora esta cuestión disputada. Y también tengo muy presente, que en tales ocasiones lo que yo mismo experimenté fue la impresión de que Antonia quería dar la imagen del ser humano que él era, que él deseaba ser, en un esfuerzo por reconciliarse con Dios, con la vida, con la Iglesia, con su presente y su pasado; en definitiva, consigo mismo.
    Hasta aquí.Resultado de imagen de transexualidad



  2. Hace años, en un voluntariado con toxicómanos en proceso de rehabilitación con metadona, conocí el caso de un transexual extoxicómano. No sé si operado o no, pero había ejercido como transexual.
    Y qué curioso: sí que tengo presente que ya no vestía exactamente como mujer; tampoco era propiamente un hombre, era algo así como un especimen humano intermedio, admitida esta expresión. Había que llamarlo por su nombre de mujer, algunas veces yo le daba la mano y otras veces le daba un beso en la mejilla, como esos que un hombre da a una mujer amiga, o dos besos. Pero insisto en esto: aunque no iba propiamente con pinta de hombre, tampoco iba exactamente como una mujer.Resultado de imagen de transexualidad
    Mas lo que sí recuerdo -y cuando lo recuerdo se me humedecen los ojos, literalmente- es algunos episodios de su vida que me contaba. Estas personas, que han descendido a los infiernos, ¡han sufrido tanto en ese descenso!, que aunque en efecto “formalmente” no se reconcilien con la Iglesia y sigan emperradas en su pecado, me parece estar convencido de que es justamente ese haber tocado fondo lo que les hace,de alguna manera que se me escapa, de alguna manera misteriosa, vivir una cierta comunión con Dios. 

  3. Conozco la palabra de condena de San Pablo que excluye de la herencia del Reino de Dios a los adúlteros, ladrones, injustos, afeminados, homosexuales ladrones,borrachos, explotadores, estafadores, chismosos (cfr. 1 Co 6,9-11; Ap 21,8), pero en medio del fragor por esta controversia en esta La cigüeña de la torre, me planteo por qué nos causa tanto revuelo el que una persona transexual haya comulgado, en una misa presidida por el Papa, y ya hayamos como perdido de vista que hace algunos lustros comulgó, y lo hizo nada menos que de de manos del papa Juan Pablo II, a quien hoy la Iglesia venera como santo, el general chileno Augusto Pinochet. No pretendo, ni modo, conculcar las palabras citadas del apóstol Pablo, pero Pinochet, genocida o no, lo que sí sin asomo de duda fue es esto: un militar que encabezó un golpe de Estado que derrocó un gobierno legítimo, más marxista o menos, más acertado o menos en su actuación económica, política, social, etcétera, pero ciertamente régimen elegido democráticamente. Y todo ello causó un clima de represión, extorsión, torturas, secuestro y asesinato de cientos de personas, de miles. 

  4. Y otros dictadores también católicos muy militares y muy de derechas han comulgado; en algún caso, con sobresalientes privilegios otorgados por la propia Iglesia. Dictadores culpables de la muerte de ¡miles de personas! Y comulgaban. De modo que también aquí cae por su propio peso la perplejidad que sigue: ¿Es más grave el pecado de la homosexualidad que el de causar la muerte a cientos, a miles de personas? (Desde luego, me parece incomparablemente más edificante leer a Henri Nouwen que cantar las victorias militares de... Y aquí, quien tenga ojos y oídos para entender, que entienda).   

  5. Insisto en que no pretendo de ninguna manera conculcar las palabras de san Pablo sobre la homosexualidad, ni ignoro las durísimas condenas y advertencias de santos padres como san Agustín, entre otros, sobre el "nefando pecado de la sodomía", ni dejo de tener presente el rico magisterio de san Juan Pablo II sobre este asunto, e incluso me consta que nada menos que el redentorista y moralista alemán Bernard Häring -no en balde tenido por el más grande moralista católico del siglo XX-, nada sospechoso de conservadurismo teológico y eclesial, rechazaba enérgicamente la homosexualidad, pero desde luego han ocasionado más daño al prójimo, incomparablemente más, los crímenes de algunos dictadores católicos y muy militares y muy de derechas, los cuales comulgaban con toda aparente normalidad, que los atentados contra el prójimo de las personas transexuales.      
  6. Sin duda, la próxima vez que esta persona transexual desee acercarse a comulgar, dando por hecho que estará en gracia de Dios -para lo cual, debe haber evitado la práctica de la homosexualidad-, deberá no presentarse “travestida”de mujer, al menos que vaya con ropas de hombre, digo bien, pues si está dispuesta a no ejercer la transexualidad, ¿para qué seguir vistiéndose de mujer? Vestirse de mujer sería algo así como una “coartada o tapadera” para seguir fantaseando con una sexualidad “desviada”, que es contraria al plan de Dios, contraria a la visión de la sexualidad según la moral cristiana. Y si no fuese así sino que en efecto lograse dominar su tendencia pero siguiese vistiendo de mujer, ¿qué sentido tendría vestirse como tal?
    Desde luego, aunque esta persona no lo pretendiera y hasta fuera perfectamente casta y comulgase, si siguiese vistiéndose de mujer estaría como manifestando que en su interior sigue existiendo como un rescoldo de “algo que pudo ser y no fue”.
    Pero ¿qué cura le va a recordar todo esto? El papa Francisco, con este gesto suyo en la misa in coena Domini de esta pasada Semana Santa 2015, amén de que vuelve a saltarse las rúbricas propias del lavatorio de los pies en la misa del Jueves Santo -que reglamentan que sean varones católicos-, deja la puerta abierta para suponer, con bastante fundamento, que la persona transexual de origen brasileño pero residente en Italia y actualmente presidiaria, ha comulgado sin haber dado muestras claras de arrepentimiento de su vida de práctica de la sodomía.Porque de hecho se acercó a comulgar vestida y muy empirifollada como mujer. De modo que la duda o perplejidad cae por su propio peso: si esta persona ha comulgado es porque desea vivir en comunión con la fe y la doctrina de la Iglesia; y si desea vivir en comunión con la fe y la doctrina de la Iglesia, y por ende se siente perdonada por Cristo, será porque desea dar carpetazo a esa vida suya de pecado transexual. 

  7. Así pues, entonces ¿en qué quedamos? Cristo acogía a pecadores, comía con ellos, aun al riesgo de que lo llamaran comelón y bebedor, de lo cual da fe el Evangelio (véase Mt 11, 19). Pero a todos les exigía arrepentimiento, conversión y cambio de vida: "Mujer, ¿dónde están los que te querían lapidar? Anda, vete en paz, yo tampoco te condeno". Y no peques más" (subrayado nuestro; cfr.Jn 8,3-11). 

  8. ¿Es que se pretende ahora cambiar la doctrina, adaptarla al mundo, complacer al mundo? 

  9. 9 de abril, 2015. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de humanidades, educador, escritor, bloguero, militante social.


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