viernes, 26 de diciembre de 2014

"Más allá del legalismo que religa"




Me quedo con la exhortación del papa Francisco: los seguidores de Jesucristo debemos  frecuentar los sacramentos, especialmente la Eucaristía. Y a perseverar en la invitación a ser compasivos y misericordiosos con los pobres y humildes, que es justamente lo que nos pide el Evangelio. 


Menuda tarea, por exigente: dura toda una vida y nunca acabara. Porque la medida del amor cristiano, como bien supo san Agustín (de Hipona) es amar sin medida. Toda vez que la buena nueva de Jesús de Nazaret es un mensaje de amor sin fronteras ni razas que trasciende todo legalismo.


Por lo demás, empero, que la Iglesia está mundanizada-endemoniada, indudable. Hasta el extremo de que puede que esté atravesando una de las peores crisis de su bimilenaria historia. Diagnóstico en el que coinciden, por caminos distintos, muchos progresistas y muchos tradicionalistas.


Crisis de la que todos somos responsables, y a la vez víctimas: desde el Papa (el que sea) hasta el último monaguillo de que se tenga noticia. Crisis que no es sino el resultado de la incoherencia entre la fe profesada (real o supuestamente profesada, solo Dios conoce en verdad y juzga de manera definitiva) y la existencia vivida:las obras, las actitudes,el talante, el llamado compromiso cristiano...
Feliz Navidad.


4 de enero, 2015. Luis Henríquez Lorenzo:profesor de humanidades, educador, escritor, bloguero, militante social.





Publicar un comentario