lunes, 25 de noviembre de 2013

"Una brevísima nota sobre Hans Küng"

heterodoxia, pensamiento crítico, iglesia en europa, ecumenismo...


A mí también me desconcierta a menudo el eminente teólogo suizo Hans Küng, porque considero que, con intenciones suyas que ignoro (solo Dios conoce en justicia y verdad los corazones, solo Dios es el Juez), en efecto da toda la impresión de atacar al Papa actual (Benedicto XVI) de una manera irrespetuosa.

Con todo, como teólogo ecuménico que sigue siendo, acaso más propiamente que católico, tiene derecho a creer en lo que la parezca "mejor y más coherentemente auténtico" por lo que dice o toca a la Iglesia universal; y por extensión, a la sociedad moderna. De manera que así consideradas las cuestiones disputadas, como soy -¿o más bien es "como quiero ser"?- decididamente partidario de la libertad de opinión, de expresión, de reunión, de investigación y de búsqueda de la verdad...su santidad Benedicto XVI (papa dimisionario), gran teólogo, hombre sabio y prudente

Asimismo, valoro no poco que aunque sea desde la discrepancia mía personal con respecto a no pocas de sus ideas y postulados, lo que no me parece justo es dejar de reconocer que Hans Küng, por derecho propio, pasa por ser uno de los teólogos cristianos más brillantes del último medio siglo. En su momento perito en el Concilio Vaticano II, al lado de otros jóvenes teólogos como Joseph Ratzinger, amigo suyo y colega en esos años, pase que hoy en efecto se ha convertido en un intelectual mediático  que parece empeñado en llevar la contraria al Magisterio, especialmente si este está encabezado por Juan Pablo II, o por Benedicto XVI; sabido es que las opiniones de Hans Küng son más matizadas por lo que respecta al pontificado de Juan XXIII y al de Pablo VI (especialmente, al primer Pablo VI, digámoslo así, no al último, es decir, no al Pablo VI de la controvertida Humanae Vitae, documento magisterial del año 1968, emblemático año de luchas y revoluciones sociales, de libertad sexual, de vuelco en las costumbres de la juventud occidental, ni que decir que muy contestado por toda la progresía católica y en la práctica rechazado por el común de los fieles católicos), y también de momento parecen serlo por lo que respecta al papa Francisco.

Aunque ya octogenario, enfant terrible desde el ala izquierdista de la Iglesia católica, tal vez no poco unilateral y tendencioso en un buen número de sus juicios, ideas, críticas y reivindicaciones eclesiales, yo estoy tentado a expresar públicamente que la lectura de algunas de sus obras a mí al menos, en un determinado momento de mi vida que entonces y hoy juzgo como "tiempo de un cierto colapso dogmático", me resultó de una gran utilidad intelectual, y puede que hasta espiritual; como si de un balón de oxígeno se tratara...papa Francisco, promesa de reforma eclesial, espíritu franciscano...

De modo que como esta breve nota no es el lugar adecuado, obviamente, para enjuiciar la teología del suizo Hans Küng, ni yo soy perito competente para acometer tal empresa, dejo a la Iglesia con sus doctores que sepan hacerlo (el juicio sobre la teología y el pensamiento en general de Hans Küng), y yo me limito a dejar constancia, confío en que respetuosa y agradecida, con esta breve nota, de mi vinculación (personal, intransferible, o sea, mía, distinta a la de Fulano o Mengana) con la obra ensayística del teólogo Suizo; nota que subí en su momento a una web católica (2/11/2009, en pleno pontificado de Benedicto XVI, de ahí la referencia...) y que actualizo ahora y subo a mi blog en este 25/11/2013. 

2/11/2009-25/11/2013. 

   
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