sábado, 2 de junio de 2018

"El drama actual que no cesa de la Iglesia"




Formidable artículo de un seglar católico que, a la luz de los artículos que viene publicando en esta tan benemérita bitácora que lleva por nombre Como Vara de Almendro, exhibe o atesora una fe católica vivida desde la sabiduría y la prudencia.
 
 
Quien estas líneas escribe, imberbe ante la sapiencia de Juan Suárez Falcó, empero se toma la libertad de añadir algunos comentarios de su autoría a propósito de un escrito dirigido en su momento contra los excesos del sedevacantismo (el sedevacantismo es una suerte de lefebvrismo pasado de rosca) y el modernismo, que entre nosotros los españoles se denomina más bien progresismo o progreeclesialismo. Curiosamente, el artículo de marras me lo publicó en su momento una de las principales bitácoras del progresismo eclesial que cierra filas en torno a Bergoglio habiendo puesto en su momento (es decir, durante al menos tres décadas) a caer de un burro a Juan Pablo II y a Benedicto XVI. Sí, la misma que algunos de ustedes están pensando, a saber, Redes Cristianas, a la cual al menos le agradezco el detalle de haber dado difusión a un escrito mío.Resultado de imagen de nietzsche frases
 
 

Cuando comencé en esto de ser forista y aspirante a apologeta de la fe católica en Internet, fui testigo en “espíritu y carne propia” de cómo en efecto desde el progresismo de los dizque católicos despellejaban vivos a Juan Pablo II y a Benedicto XVI, y de paso me insultaban a mí, me intentaban ridiculizar, precisamente progreeclesiales culpables de la secularización interna de la Iglesia pero al tiempo convencidos de ser los más auténticos y audaces intérpretes del Concilio Vaticano II.


Tiempos en los que ciertos mequetrefes, que se tienen a sí mismos por eximios teólogos, acusaban a Juan Pablo II y a Benedicto XVI de ejercer de “conculcadores y restauracionistas del espíritu del Vaticano II”. Siempre el famoso “espíritu” del Vaticano II, nunca la letra, nunca sus documentos, leídos en clave de hermenéutica de la reforma en la continuidad. Y claro, si los tales arremetían con saña, de muy malcriados modos contra estos dos grandes papas, ¿qué no iban a hacer conmigo, inevitablemente insignificante a mi pesar?
 
 

Pero bueno: sin falsa modestia, creo que los acontecimientos actuales de la Iglesia y del mundo nos dan la razón a los que anhelamos alinearnos con el tenor de opiniones como la tan documentada expuesta por Juan Suárez Falcó en su artículo tan atinadamente titulado "Las dañinas consecuencias de considerar Papa al cardenal Bergoglio: la trampa del lefebvrismo o del filolefebvrismo".



2 de junio, 2018. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de humanidades, educador, escritor, bloguero, militante social. 
Publicar un comentario