viernes, 28 de octubre de 2016

"Poesía necesaria para este tiempo de apostasía"

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto (...)


"La poesía es un arma cargada de futuro". Cantos íberos (1955), Gabriel Celaya



La bitácora argentina de Internet Nacionalismo Católico San Juan Bautista reprodujo en una entrada con fecha de 26/10/2016, el poema que sigue del también argentino Antonio Caponneto. Sobre el citado escrito, aventuro una reflexión que me parece puede aportar alguna luz en este tiempo de confusión mundial por causa de una crisis que tiene muchas aristas y derivaciones, y además confío en que pueda ver la luz en alguna publicación que así lo estime oportuno. La que sigue:  


Armagedón
  

A los caídos en la batalla de Lutter am Barenberge, para aplastar la herejía luterana
  

No sabemos el día, la hora o el espacio,

nos resulta escondida la fecha y el paisaje,

pero habrá una batalla, un asalto postrero,

que será a Tu servicio, lidiando en Tu homenaje.




No sabemos tampoco si las armas del duelo

brotarán de la esquirla, del fuego,de los hierros.

Donde retumben cascos de Tu galope iremos,

nos lleves a una orilla o al filo de los cerros.




Estarás de regreso, cumpliendo Tu palabra,

en la diestra un estoque purificado en llantos

de justos, de leales, del rebaño pequeño,

y a grupas de sus potros te escoltarán los santos.




Te veremos, Señor, como no te hemos visto,

tal cual profetizaste con el son de un plañido,

el lábaro flameando, las mesnadas pujantes,

el campamento en vela sobre el Monte Megido.




Los de Gog y Magog  probarán su artería

fundida en las tinieblas, crepitantes de averno,

entonces el celaje se partirá de un tajo

y bajarás ecuestre, arrollador y eterno.




¿Dónde irán los traidores de la Cruz y la Sangre,

adónde los perjuros de la recta doctrina,

qué refugio de sombras, de negrura y de abismos

hospedará al indigno de la silla petrina?




Confirma nuestra Fe, para no defraudarte,

las aguas bautismales confírmanos al alba,

revalida en nosotros la fuerza de los héroes,

tu espaldarazo danos, Señor, porque nos salva.




El temblor se disipa, sabiendo que acaudillas

un ejército invicto transfigurado en  grey,

con vivac en el cielo, la gracia por vanguardia

la muerte derrotada, vivando a Cristo Rey.
 





El historiador, apologeta católico, profesor universitario y escritor argentino Antonio Caponnetto atesora una notable calidad poética, de la que, una vez más, dan fe estos versos, este "Armagedón" que reproduce la bitácora Nacionalismo Católico San Juan Bautista y yo mismo para esta mi reflexión "Poesía necesaria para este tiempo de apostasía". Como salta a la vista, la encabezo con unos versos del muy celebrado, emblemático y hasta cantado (entre otros, por Paco Ibáñez) poema de Gabriel Celaya "La poesía es un arma cargada de futuro". Sin duda el profesor Antonio Caponnetto, que descree de la grandeza literaria del escritor marxista uruguayo Mario Benedetti, no dispensará mejores consideraciones hacia la poesía del también poeta social de extracción marxista Gabriel Celaya, solo que más allá del particular sobre los gustos estéticos y fidelidades éticas del apologeta católico Antonio Caponnetto, lo que seguimos aquí y ahora no amerita pormenorizar más sobre el asunto .Resultado de imagen de eduardo azcuy


Tras leerlos, ipso facto me ha venido a la mente un libro del también argentino Eduardo Azcuy, ya fallecido, publicado hace más de 20 años en España por Acción Cultural Cristiana: Juicio ético a la revolución tecnológica (Madrid, 1994). En este ensayo, que envejece muy bien, como los buenos vinos, el ensayista argentino advierte sobre ese "subproducto" que es la poesía postmoderna (o al menos gran parte de la misma), decadente, nihilista, "hecha de pastiches, naderías, trizaduras e injertos", afectada por un individualismo feroz, por un neopaganismo de anchas tragaderas delicuescente o evanescente, por un escepticismo egocéntrico radical travestido de ateísmo o de agnosticismo y siempre de fragmentarismo postmoderno de aliento relativista, nihilista y por ende radicalmente descreído y escéptico.Resultado de imagen de eduardo azcuy


Toda esa poesía vacua, que es la imperante en Occidente (en Canarias, con jóvenes autores tan talentosos y laureados como Pedro Flores, Federico J. Silva, Tina Suárez, Rafael-José Díaz, por solo citar a cuatro de entre los más destacados, insertos en el pensamiento postmoderno y neopagano imperante), con su postmodernidad y su pensamiento débil auspiciado por filósofos como el italiano Gianni Vattimo, es la que arrasa en los premios literarios, no dejando ni las migajas para los demás... Pero no es esta la poesía del Dr. Antonio Caponnetto.Resultado de imagen de eduardo azcuy


El poeta Caponnetto sitúa delante de su musa, de su estro poético, la exhortación de san Pablo: "Ay de mí si no evangelizara". Por su parte, los tan laureados jóvenes poetas postmodernos se mueven única y exclusivamente en las aguas de la increencia, el neopaganismo, el individualismo a cuál más feroz, la postmodernidad negadora o conculcadora de los grandes relatos, especialmente entre estos, el Reinado Social de Cristo. Los poetas postmodernos se mueven en el globalismo y en la cultura del simulacro: muerto Dios (en la mejor estela de Nietzsche, pero sin tragedia: como recomendara el mismísimo Vattimo, lo que mola es el pasotismo o buen rollito, fragmentario, de escaso aliento, tolerante y diverso, frente a todo drama existencial propio de épocas de certezas fuertes, de compromisos metafísicos con la verdad de los macrorrelatos otorgadores de sentido), todo queda por ser reescrito (ilusión esta en la que también insistió el filósofo y sociólogo francés Jean Braudillard), esto sí, desde la perspectiva del pensamiento débil.


Si Caponnetto anhela ser testigo-poeta de Jesucristo y de su obra en la Iglesia y en la Historia, los poetas postmodernos sueñan con las glorias de un Parnaso en el que no queda ya ni rastro de Cristo; solo quedan residuos, fragmentos, rescoldos de poderosos fuegos casi del todo apagados o extinguidos, trozos rotos de antiguos relatos de sentido a los que ya no es posible otorgar el crédito que siguen encerrando estas palabras de Emmanuel Mounier: "Hay fidelidades por las que vale la pena entregar la vida".


Fidelidad que vendría a ser esta, según lo que apuntan los versos de Antonio Caponnetto: "El misterio de Cristo, que es el único salvador de la humanidad. Y el misterio de su Iglesia, llamada a difundir en el mundo la obra salvífica de Cristo". Y fidelidad que vendría a ser esta otra, según adonde apuntan las "infidelidades" de los poetas postmodernos: vacío de sentido, ausencia de Dios, vacío de Dios, escepticismo radical, rebeldía contra Dios...


En esta hora de apostasía radical en el mundo entero, que tantos estragos está causando en la propia Iglesia de Cristo, que cada quien elija su fidelidad: o con Cristo o contra Cristo.
 
 
 
27 de octubre, 2016. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de Humanidades, educador, escritor, bloguero, militante social.
 
 
 
 
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