miércoles, 26 de diciembre de 2012

"Entrañas de misericordia"



Pero no, Teófilo, el drama es que persiste la crisis: camino de los cinco millones de desempleados en España, que se dice pronto. Y los políticos de todo pelaje y color (izquierdas, derechas y centros) pasándose la pelota unos a otros; o esa al menos es la impresión con que nos quedamos muchos ciudadanos de este país que, no obstante, éxitos deportivos en el deporte de élite está cosechando más que nunca: fútbol, baloncesto, balonmano, ciclismo, motociclismo, automovilismo, tenis, "futbolsala"...




El Dios que nos manifiesta Jesucristo no puede querer esta situación dramática, trágica para no pocos en nuestro país. De modo que el deber del creyente cristiano no ha de ser otro que el de intentar solidarizarse con todos los que sufren (ya sean parados, inmigrantes más o menos marginados, mujeres prostituidas, niños y niñas esclavos, represaliados por la injusticia de los hombres, personas si hogar, hambrientos y míseros de toda condición...).




Sin embargo, la duda que a menudo surge es ¿cómo en efecto solidarizarse con los que sufren, con los crucificados de la historia, con todos los cristos caídos de este mundo, con todos los que, como cantaba la vieja canción de Horacio Guaraní "Si se calla el cantor", no hay razón alguna para que estén sin manta con que abrigarse, sin techo, sin comida...?




Que Dios nos ilumine. Y la María del Magníficat, ese himno a la solidaridad liberadora de los pobres. (9-7-2010)



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