lunes, 27 de enero de 2014

"Amiga sor Lucía Caram, pero más amiga la verdad"

Se llama sor Lucía Caram, monja dominica argentina, pero desde hace años "incardinada" en Cataluña...libertad de expresión en la Iglesia universal 

Si eres una monja "mediática" (Facebook, twitera, apareces en medios de comunicación diversos...) que hace mucho bien a muchas personas, formidable. Si eres una religiosa profesa que da testimonio de pobreza, compromiso solidario, castidad, pureza de vida, obediencia, bendito sea Dios; esto es, si sinceramente deseas vivir en plenitud el Evangelio, razón de ser de tu opción religiosa profesa, solo me queda respetarte y felicitarte, y tratar de tomar ejemplo yo mismo, tan mediocre y pecador. 

Sin embargo, sin menoscabo de todo lo anterior, habría que considerar que tus opiniones sobre el aborto, la homosexualidad y sobre el papel mismo de la Iglesia en la sociedad son no poco "contrarias" a la doctrina de la Iglesia católica. Cierto que tú no defiendes abiertamente el aborto, cierto, pero con tu "postura", más pastoral que doctrinal, dejas la puerta abierta al aborto, y esto no. Cierto que a las personas homosexuales, sin duda no pocas de ellas maravillosas, excelentes personas, hay que amarlas, acogerlas, respetarlas: son personas, como lo son los hambrientos y también los ladrones de guante blanco... Sin embargo, la doctrina moral de la Iglesia católica condena el acto homosexual en sí, como tal, por grave y objetivamente desordenado.

La Iglesia católica, especialmente en Europa y los Estados Unidos, pero crecientemente también por toda Iberoamérica (a este respecto, demoledor un reciente informe efectuado por la Iglesia católica en Alemania: de miles de jóvenes católicos encuestados, se desprende que nueve de cada diez jóvenes católicos alemanas pasan olímpicamente de la moral sexual católica: usan anticonceptivos y mantienen relaciones sexuales prematrimoniales con total normalidad, y comulgan luego sin mayor problema de conciencia, según se desprende del informe), sufre un radical o rabioso proceso de secularización interna, al que contribuimos todos con nuestros pecados, nuestros desaciertos -yo el primero-, nuestro mal testimonio de vida cristiana, solo que también tú, sor Lucía Caram, quiero afirmar que también tú contribuyes a agravarlo, con algunas de tus opiniones laicistas, mundanizantes.

Y nada más, un abrazo en Cristo, la Iglesia y los Pobres.
  • Luis Alberto Henríquez Lorenzo DIOS premiará todo cuanto de justo, noble, verdadero y loable haya habido en tu vida -certeza de fe esta por lo demás muy "paulina"-, solo que la verdad de la Iglesia es la verdad, la diga Agamenón o su porquero
  • Valeria Fregossi De acuerdo contigo, Luis. La Verdad es la verdad y punto. A Dios no se le contradice en Nada, por algo es Dios! Humildad pido, primero en mi y luego en los demás. Señor guíanos hacia la verdadera Humildad!
  • Luis Alberto Henríquez Lorenzo Sí, Valeria, pero tampoco estoy defendiendo una verdad de la Iglesia "inamovible", como caída del cielo en forma de "inenarrancia", no -valga mi neologismo-, no es eso; es más bien el deseo de fidelidad crítica, abierta, dialogante, flexible, con la Iglesia, que es madre y Maestra, a pesar de su evidente crisis de fe, a pesar de su tremenda crisis institucional
  • Luis Alberto Henríquez Lorenzo Por tanto, la Iglesia, que es Madre y Maestra -y lo es, a pesar de su crisis de fe, e institucional, más que obvia-, sí está en todo su derecho, sor Lucía Caram, de iluminar la conciencia ética o moral de sus hijos e hijas, y de cualquier persona que se sienta interesada por la doctrina de la fe

LUIS HENRÍQUEZ, 27/1/2014. Profesor de Lengua y Literatura españolas, escritor, militante social, bloguero.
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