sábado, 4 de febrero de 2017

"¿Será que vienen a hacer como las termitas"

Aplaudo el acto de desagravio convocado por Juan Antonio Reig Pla, actual obispo de Alcalá de Henares, por causa de las blasfemas palabras recientemente proferidas por la herética Lucía Caram, monja dominica argentina pero radicada desde hace lustros en Cataluña. Sí, exacto, la misma (recuerdan bien) a la que el papa Francisco le dijo "¿Vos sos la monja que hacé lío?, pues seguí haciendo lío en la Iglesia".


Y vaya que sí ha seguido haciendo lío la monja, y profiriendo herejías, blasfemias, en esta ocasión que nos ocupa dando pie a la presente reflexión, contra la virginidad perpetua de María Virgen y su castísimo esposo san José (cfr. entrevista realizada a la dominica argentina por Risto Mejide en su programa Chester in Love del canal ultralaicista Cuatro, ultralaicista a pesar del buen hacer del periodista Iker Jiménez con su programa Cuarto Milenio). Por su parte monseñor Reig Pla al menos es católico, o siquiera respira como tal, respiración que no siempre es posible notar en todos y cada uno de los prelados de la Iglesia (a menudo caracterizados o singularizados por un silencio cobarde y cómplice con el espíritu mundano imperante), de manera que no me sorprende el acto de desagravio por él convocado con que celebrar una exaltación perpetua de María Virgen y san José, su castísimo esposo.Image result for canal cuatro
 
 
Pero con la Esposa de Cristo es siempre lo mismo lo que sucede: una de cal, otra de arena. Digo esto porque hace unas horas paseando por mi ciudad me tropiezo con un antiguo alumno de un colegio religioso en que servidor tuvo la oportunidad de impartir clases, si bien no recuerdo si a tal joven llegué a dar clases hace de ello más de 20 años, aunque para los efectos igual da. El caso es que hacía años que no lo veía. Y él me saludó gozoso. Se trata de un joven radicalmente ateo, furibundamente anticlerical, mundano, laicista a tope y que ni en la teoría ni en la práctica cree en el matrimonio cristiano, ¡mas el nota da clases en un colegio católico!
 
 
Igual ha cambiado, ha caído del caballo y se ha convertido. Mas lo dudo, qué quieren que les diga. O sea, que para mí manda peras a la plaza, por no mandarlas como estoy pensando (“manda cojones la cosa”). Y si fuese un caso solo, ¡pero es que la mayoría es así, que hasta feministas, a la vez comunistas y lesbianas he conocido yo contratadas como técnicas por años y lustros enteros en Cáritas Diocesana, por Dios! Al colegio jesuita donde da clases el susodicho personaje, en mis tiempos debí mandar año tras año, religiosamente, mi currículum vitae yo mismo -yo que soy militante católico, tan pecador como militante católico-, y a mí ni contestarme, ¡jesuitas mundanizados a tope, termitas demoledoras de la Iglesia, traidores a Cristo y a la memoria de san Ignacio! ¡Jesuitas que no han dudado en dar cancha, intra y extraeclesialmente, a toda suerte de apóstatas, ateos, agnósticos, feministas, ecologistas, globalistas, relativistas, abortistas, irenistas, laicistas y resto de ultraprogres enemigos de Cristo y de su Iglesia, para la respectiva trepada social de muchos de tales personajillos! 
 
 

Pero al menos a mí poco o nada me extraña ya que suceda en la Iglesia en este tiempo de radical y rabiosa apostasía, por lo demás profetizada: Nuevo Testamento, apariciones de la Virgen, revelaciones privadas de algunos santos... La heterodoxia por bandera, el espíritu mundano, el caos doctrinal y la amenaza de cisma como una espada que amenazara con caer de súbito sobre nuestras cabezas... Pero con todo o aun así, las pendejadas de los religiosos progres y no tan progres a que me he referido, ¿qué tienen que ver con la Iglesia de Jesucristo, el Evangelio, la Tradición y el Magisterio? La Iglesia está atiborrada de mediocres, mundanos, apóstatas, laicistas, tibios, arribistas, advenedizos, antimilitantes, burócratas y antinatalistas, ¿mas los pastores de la Iglesia en general, salvo honrosas excepciones que siempre hay -bendito sea Dios-, hacen algo para remediar esta injusta, inmoral y antievangélica realidad? Muy al contrario: cada vez parece más evidente que el católico fiel a la doctrina de la Iglesia es despreciado, cuando no vapuleado, y por contra el católico heterodoxo, tibio, mundano o hasta apóstata es aplaudido y promocionado en la Iglesia
 
 

¡Esto pareciera el colmo del desatino, la maldad y el error si no fuera porque es lo que es: fruto podrido de la apostasía que asola la Iglesia en los tiempos que corren! Solo que no deja de ser penoso: muchos en la Iglesia, obispos incluidos, parecen solo o especialmente interesados en mantener su negocio, su parcela de poder, prestigio y hasta placer en algunos casos; todo el mundanismo que se quiera menos la fidelidad a Cristo Esposo y a su Iglesia Esposa. ¡La Iglesia convertida en una especie de agencia de colocación y la casa sin barrer!
 
 

4 de febrero, 2017. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de Humanidades, educador, escritor, bloguero, militante social.
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