jueves, 14 de octubre de 2021

"Texto resuelto (cohesionado)"



Texto:

Un día Marcos estaba caminando tranquilo por la calle y se encontró a Marisa, su vecina. Ella lo saludó y le dijo que un día tenían que tomar un café juntos.

Luego, Marisa se fue a su casa y se quedó dormida. Mientras dormía, tuvo un sueño en donde perdía a su perro. Por ese motivo, Marisa se desesperó y comenzó a buscar a su mascota pero este no estaba.

Después Marcos vió al perrito de su vecina y lo acarició. Al ver al perro, pensó en Marisa y se decía a si mismo que es era muy linda pero que no se animaba a invitarla al cine.

Como su mascota no aparecía, Marisa decidió no ir a trabajar para poder buscar a su amigo fiel. En aquella búsqueda, la mujer vió a su vecino con su perrito. Ella le agradeció, lo invitó a tomar un café y luego los dos fueron al cine.

En este último lugar, Marisa le contó a Marcos su sueño sobre la pérdida de su amigo canino y se rió. Él también afirmó que había tenido un sueño en el que encontraba al can, tomaban un café y eran felices para siempre.

Así se conocieron mis tíos.



Para escribir un texto cohesivo y coherente con esas oraciones se tienen que tener en cuenta:

No se pueden repetir las mismas palabras varias veces. Por este motivo se recurren a los sinónimos, los cuales son palabras que tienen significados parecidos. Así se reemplazan unas palabras por otras.El uso de la puntuación. El uso mayúsculas, tildes, etc. Una correcta ortografía. La conjugación verbal. El uso de nexos para enlazar las oraciones. Agregar algunas palabras adicionales para que el texto tenga sentido. Pueden ser adjetivos, adverbios, verbos, etc. Concordancia entre sujeto y predicado.Tener en cuenta las ideas que se quieren expresar. Concordancia entre las palabras en cuanto a género y número.


Entre otras.

lunes, 11 de octubre de 2021

 

"He aquí la Iglesia, que vive actualmente su Pasión"

Por Luis Alberto Henríquez





Según información del periodista argentino Nicolás Morás, en carta personal enviada a él mismo nada menos que por monseñor Carlo Maria Viganò,1 este, a la sazón exnuncio del Vaticano en USA, ya al parecer reconocería que Jorge Mario Bergoglio es un «hereje, usurpador del trono de Pedro». Viganò se atreve a llamarlo «un anticristo»; no dice el Anticristo, no, a tanto no llega, pero sí que lo califica de "un anticristo".



Esto es lo que sostiene en su canal de Youtube el joven periodista argentino Nicolás Morás. Sin embargo, el también comunicador Vicente Montesinos, director de la plataforma de evangelización Adoración y Liberación, asegura que la filtración del argentino Morás sobre esa supuesta carta escrita de puño y letra por el mismísimo monseñor Viganò es totalmente infundada y falsa; el propio Viganó, siempre según Montesinos, habría desmentido la veracidad de lo que sostiene Morás.



Comoquiera que sea, por razones que ignoramos -al menos quien estas líneas escribe las ignora- lo cierto es que monseñor Carlo María Viganò sigue aceptando que Bergoglio es Francisco, con lo cual sigue sin confesar que el Papa es Benedicto XVI. Para todo lo cual me fundamento en canales como Arturo, Periodista Católico, en sacerdotes como el italiano Don Minutella, o aun en canales también de Youtube como Radio Rosa Mística Colombia. Con lo cual lo que seguimos teniendo es que Viganò al parecer sigue sin reconocer que el Papa continúa siendo Benedicto XVI, de suerte que Bergoglio no habría de ser comprendido sino como un falso papa, antipapa, hereje, usurpador del Trono de Pedro.



Mayor confusión doctrinal, litúrgica, disciplinar y pastoral no cabe en la Iglesia de nuestro tiempo histórico, cuya crisis actual es probablemente más sangrante y grave que la sufrida en los primeros siglos del cristianismo, la llamada crisis arriana, a cuyo frente se situó un gigante de la fe, uno de esos hombres proverbiales, santos y sabios, que el cielo manda a la tierra una vez cada 50 o 100 años (nos referimos a san Atanasio, Doctor y Padre de la Iglesia). 



Así, con trazos gruesos podríamos detectar que por una parte porfían en sus extremismos, intolerancias, fanatismos, rigorismos y herejías los sedevacantistas, que se han situado voluntariamente fuera de la comunión con la Sede de Pedro. A mi juicio, a estos dizque católicos, ni caso, por muchos que sigan siendo los anatemas e insultos que se empeñen en prodigar contra los católicos que sí aceptamos el Concilio Vaticano II y la consiguiente legitimidad de sus papas, se entiende que hasta Benedicto XVI. Los sedevacantistas deben ser un grupo de fanáticos con una comprensión de la dinámica de la Tradición completamente averiada y contraria al sentir de la Iglesia.



Luego estarían los lefebvrianos, más numerosos y organizados que los sedevacantistas. Estos en general son bergoglianos, esto es, aceptan a Bergoglio como Francisco, como papa legítimo, en buena medida porque el aceptarlo les da una coartada para segiir disparando contra el Vaticano II, que a lo que parece nunca jamás aceptarán, no en balde haciéndolo culpable del desastre actual de la Iglesia. Estos tradicionalistas no en plena comunión con la Santa Sede están aglutinados en torno a la obra y herencia espiritual de monseñor Lefebvre.



En tercer lugar tendríamos a los tradicionalistas que, en muchos casos habiendo comenzado en las filas del lefebvrismo, han acabado viniendo a la plena comunión con Roma, aceptando al menos de boquilla o de boca para afuera el Concilio, por más que entre ellos aún haya más o menos simpatizantes de la causa de Lefebvre. En esta sensibilidad eclesial me parece que sigue habiendo una mayoría de católicos «oficialistas» que aceptan que Jorge Mario Bergoglio es Francisco (esto es, el Papa reinante actualmente en la Iglesia). Con todo, no me extrañaría particularmente llegar a la comprensión de que en este grupo hay cada vez más católicos convencidos de que el Papa sigue siendo Benedicto XVI.



En cuarto lugar contamos con los modernistas, también llamados progres, progreeclesiales, secularistas, liberales, o incluso progresaurios. Son la izquierda pseudocatólica antimagisterio o Magisterio* paralelo. Son la izquierda pseudocatólica en la que no faltan voceros que siguen prefiriendo alinearse con la mugre asquerosa de Podemos, con los separatismos criminales o con la PSOE que es solo corrupción y mera corrupción, al precio de echar pestes contra VOX. Son la izquierda pseudocatólica en la que prácticamente todos sus miembros o cuadros son voceros del globalismo y de la invasión migratoria. Ni que decir que estos siguen siendo entusiastas bergoglianos, y así lo ponen de manifiesto en sus atrios, redes y demás espacios y plataformas. Entre estos además hay tipos de un narcisismo en verdad enfermizo, patológico, insoportable; individuos que se sienten y creen el ombligo del mundo, en su soberbia, petulancia y vanidad, en su descarado afán de protagonismo, desde el que desprecian a los demás, sintiéndose superiores tras una máscara de solo aparente humildad y solidaridad y bla bla bla con los pobres. Pasteleo: son pequeñoburgueses; son la vanidad personificada, y su afán de protagonismo llega a las estrellas. Se creen que se lo merecen todo y que los demás deben aplaudir invariable y en todo momento sus ocurrencias orales o escritas.



Por último, en quinto lugar estarían todos los que, tan pecadores y falibles como los adscritos a los cuatro sectores o sensibilidades eclesiales anteriores, reconocen que el Papa sigue siendo Benedicto XVI. Aceptan el Concilio Vaticano II, aceptan a los papas de este Concilio. Ni que reconocer habría que con este sector o grupo es con el que me identifico plenamente. De manera que lamento que algunas personas que me lean, y así lleguen a conocer mi posición eclesiológica actual -que por otra parte es la de siempre, cum Petro et sub Petro-, puedan sentirse desilusionadas con mi ubicación eclesial, si es que de mí esperaban otra clase de lealtad.  Comoquiera que sea, cum Petro et sub Petro (en la persona de Benedicto XVI) es como deseo vivir mi fe católica, apostólica y romana, con esperanza y caridad sobre el muy proceloso vaivén de estos tiempos de apostasía máxima que, sin duda, parecen los tiempos últimos, apocalípticos, preparusiacos.



Postdata. Ya fuera de los límites visibles de la Iglesia, también habría que considerar a todos los que, siendo legión desperdigada por la vieja piel de toro llamada España, viven al margen, a menudo totalmente, del sentir de la Iglesia. Serían todos esos hijos e hijas alejados a los que la propia Iglesia, siempre madre y maestra, considera sujetos para la nueva evangelización. Personas, personajes y personajillos que, en vez de construir el Reinado Social de Cristo, o lo que es lo mismo, el Reinio de Dios y su justicia (la Ciudad de Dios agustiniana), construyen la Ciudad Secular, el antirreino de Dios. Son los Pedro Sánchez de turno que por trepar, enriquecerse y sentir la erótica del poder están dispuestos a lo que sea, incluso a prometer el llamado bono joven o bono cultural de 400 euros a los jóvenes a las puertas de cumplir los 18 años, en un descarado intento de comprarles el voto, su primer voto, su estreno democrático. Son los Antonio Miguel Carmona de turno y su fraudulenta ética socialista, que se diluye como un azucarillo en el café cuando alguna puerta giratoria y eléctrica asoma con sus muy tentadoras antenas. Son el Pablo Iglesias, el Errejón, el Kichi, la Teresa Rodríguez, el Gabriel Rufián, la CUP, el Alberto Rodríguez y la Colau de turno que, de no ser por la politiquería a la que han llegado, casi siempre con malas artes, con el propósito principal de trincar, no serían como mucho sino vocales de una asociación de vecinos. Son las Irene Montero de turno que, carentes de cualquier argumento que merezca tal nombre, no condenan las agresiones sexuales a mujeres cuando estas no son progres, podemitas y sí más bien parecen ser simpatizantes de lo que ellas mismas llaman "extrema derecha fascista" (en descarada referencia a Vox), y además son cometidas por manadas de ilegales, casi siempre magrebíes. En tales casos, a estas bocaburro (la expresión la tomo prestada del léxico insobornable del comunicador tinerfeño Pepe López) lo que les da es por criticar el fascismo y la extrema derecha (en descarada referencia a Vox) que amenaza la democracia en España, que amenaza las libertades constitucionales... cuando en verdad los únicos que amenazan la libertad, la justicia social y los valores constitucionales y democráticos son los filoetarras, los separatistas catalanes y los podemitas con sus ya 15 cargos públicos, que se dice pronto, imputados por lo social, lo civil y lo penal. 



Y no lo perdamos de vista ni un segundo: en Canarias hay un llamado “pacto de las flores”, que ponderan sus adalides como pacto de progreso y de cambio para Canarias. Se trata de un pacto de gobernabilidad firmado por PSOE, Nueva Canarias, Sí Podemos y Agrupación Socialista Gomera, partido este último del gran cacique Casimiro Curbelo, quien resulta que tiene la llave de la gobernabilidad en Canarias. En fin, todo esto en vísperas del Día del Pilar y de la Hispanidad, de modo que ¡viva la madre del Señor, quien es el camino, la verdad y la vida, el Hijo del Dios vivo, la segunda persona de la Santísima Trinidad, que es el Dios Uno y Trino! Y viva la Hispanidad frente a la mezquina y fraudulenta Leyenda Negra en la que creen personajes como Andrés Manuel López Obrador (AMLO para los amigos), actual presidente de mi admirado México, ¡y el mismísimo Jorge Mario Bergoglio parece creer también, madre mía!




1No hace ninguna falta reconocer que monseñor Carlo María Viganò sabe mucha más teología que yo y que probablemente sea mucho mejor católico que quien estas líneas escribe. Y tan amigos. No me gustan sus formas que me parecen conservadoras, ni que al parecer haya que preferir llamarlo “excelencia, eminencia”, pues considero que lo más evangélico es lo que reivindicaban los obispos que tras finalizar el Concilio Vaticano II firmaron el llamado Pacto de las Catacumbas (entre estos estaba el famoso Dom Hélder Cámara). A saber: “Como obispos nos comprometemos a llevar un estilo de vida sencillo, modesto, alejado de las formas de poder. Un modus vivendi y modus credendi que no aparezcan como distantes, imperiales, principescos, clericales, clasistas. Nos comprometemos a vivir sencillamente en medio de la comunidad del Pueblo Creyente”. Esto un obispo como nuestro estimado Ramón Echarren se lo tomó en serio de manera que a todos decía que lo tutearan, por más que luego fumara en toda tu cara cigarrillos muy caros, incluso aunque te molestara el humo, o se alineara claramente con la socialdemocracia. Tampoco estoy reivindicando el tuteo generalizado a los eclesiásticos, menos a los obispos y cardenales, solo que considero que llamar monseñor a un obispo ya es suficientemente respetuoso, o llamarlo don. Fulano o Mengano No más. El 99,5% de mis alumnos me tutea, todo el mundo me tutea, casi todo el mundo. Y siempre he imaginado que si yo fuera o hubiera sido cura, me seguiría gustando que me tutearan y que nada me impediría o habría impedido entrar a una cafetería a tomarme un café o una cerveza, de cuando en cuando, ni habría dejado o dejaría de seguir las músicas y el cine que me interesan y gustan. Pero a lo que íbamos: no comparto su rechazo del Vaticano II y de la reforma litúrgica resultante de este (es la postura teológica y eclesiológica de D. Carlo María Viganò), pero sí que me convencen sus críticas permanentes a la deriva de la Iglesia actual sumida en la apostasía, el caos doctrinal. Y su permanente crítica a la doctrina católica adulterada de Jorge Mario Bergoglio. No obstante, ¿cuántos obispos valientes como Viganò hay actualmente en la Iglesia? Escuchas y lees a este o a aquel o a aquel otro, y todos coinciden en cerrar filas en torno a quien es, para Viganò, el máximo responsable actual del extravío de la Iglesia. Y lo que es aún peor: si te alineas con alguien como monseñor Viganò, por más que no del todo por su filolefebvrismo pero sí que al menos en su encendida crítica al desastre de esta jerarquía que parece servir no a Cristo y su Iglesia sino al Nuevo Orden Mundial, entonces barruntas lo peor, porque temes que desde la propia Iglesia te vayan a desacreditar, a desautorizar.

miércoles, 15 de septiembre de 2021

"Aunque lo confiese el mismísimo Pedro Manuel Guerra Mansito"



Suele afirmar el cantautor canario Pedro Guerra, afincado desde hace varias décadas en Madrid, que a él lo que se le sigue indigestando es la injusticia imperante en el mundo. Ergo, él pertenecería al sector de los ateos que lo son por causa de la injusticia sobreabundante en nuestra tierra; por causa principal, se entiende, del mal reparto de la riqueza.


De educación tradicional católica en el antaño de su adolescencia y apenas amanecida primera juventud temprana, hogaño Pedro Guerra se confiesa ateo; progresista ateo. Dicho más precisamente, de esa clase de ateos dedicados a la canción de autor, el cine, el arte, el mundo de influencias de Youtube, el espectáculo y la creación literaria a quienes empero sin ningún impedimento invitan, convocan y contratan para los actos festivos en honor a la Virgen o a los santos, en tanto a otros autores sí confesantemente católicos ningunean, obvian, desprecian, marginan.

Una primera observación, celebrado cantautor. Si Dios no existe, que es en lo que tú crees, habrán ido al pudridero lo mismo María del Carmen Alejandra Cabrera Llergo que sus verdugos: María del Carmen Alejandra Cabrera Llergo, por el simple "delito" de ser católica en la España de la Segunda República y la Guerra Civil; sus criminales verdugos, por el odium fidei que los impulsó, desde la militancia izquierdista más feroz, a ejecutar la, según no pocos estudiosos,  mayor persecución religiosa desatada contra la Iglesia  luego de las persecuciones contra el cristianismo alentadas por el Imperio Romano en la hora inaugural de nuestra fe, cimiento indiscutible de todo Occidente. 

De manera que de ser cierto el ateísmo, Pedro, el mal tendría la última palabra, la injusticia, la maldad, la ruindad moral. Y de ser finalmente así, al menos yo no podría evitar una vez más esa suerte de sensación radical de contrariedad o disconformidad porque toda vida humana a su paso por este planeta llamado Tierra tendría como único horizonte final el guiño faltal del absurdo, de la injusticia radical, del sinsentido.


Si todo acabase como tú sospechas, sientes o sugieres, paisano Pedro, definitivamente no podría haber una justicia reparadora y póstuma para María del Carmen Alejandra Cabrera Llergo, celebrado Pedro Guerra, víctima que fue ella del odio contra la fe católica desatado con saña sin igual por movimientos de izquierda (de estirpe socialista, comunista y anarquista) en cuyo seno yo mismo fui destetado para la lucha militante y con los que, es de suponer, tú sigues identificándote. Como tampoco la habrá o la habría para millones de víctimas inocentes que a lo largo de los siglos de historia de la humanidad han sufrido la injusticia radical de ser abusadas, atropeyadas, vilmente asesinadas.


De manera que la existencia de Dios sería sobre todo una buena noticia para los que sufren toda clase de injusticias, todo ese mal reparto de las riquezas, cosa que parece que a ti te quita el sueño, paisano. Que el sufrimiento, la injusticia, la enfermedad y la muerte pueden hacer que se tambalee nuestra fe en la bondad, justicia y providencia de Dios, pues sí, que no en balde somos débiles, vemos como a través de espejos y el Maligno, ciertamente, nos tienta… Solo que sin Dios la muerte, la enfermedad, la injusticia, el sufrimiento y la múltiple explotación del hombre por el hombre tendrían la última palabra. Serían el sello definitivo de todas las respuestas.


Si Dios no existe, Pedro Guerra, que es en lo que tú crees y lo que cantas en tus canciones, todo tan progre, tan multiculturalista, tan políticamente correcto -al tiempo que a los autores más o menos literarios y artísticos que se confiesan católicos les cierran el paso hasta en los ambientes eclesiales, en los que tengo entendido que no te lo cierran a ti, ni a otros perroflautas del tamaño del galdense Arístides Moreno (1), pongamos -, tendrán como único destino final el pudridero lo mismo el más vil y no arrepentido asesino genocida que el pobre niño de cinco añitos muerto por hambre o por cualquier otra atroz injusticia.


Si Dios no existe, paisano Pedro Guerra, hombre progresista tú, de izquierdas, globalista y ateo, irán al pudridero lo mismo el recientemente fallecido Manuel Rubén Abimael Guzmán Reinoso (de alias o  nombre de guerra, "camarada Gonzalo") que cualquiera de las más de 30.000 víctimas mortales ocasionadas por el Diablo o la Bestia (así era conocido y sobre todo temido el marxista leninista y maoísta Abimael Guzmán, fundador del peruano grupo terorista Sendero Luminoso). Entre esas víctimas ocasionadas por el delirio criminal del considerado mayor genocida de toda la historia del Perú, muchos niños despiadadamente arrancados de sus padres y madres, muchas mujeres embarazadas vilmente violadas y finalmente despedazadas, muchos campesinos sádicamente asesinados.  


Por último, me gustan tus canciones, y es de suponer que me seguirán gustando. Eres un hombre sensible, lírico, emotivo. Y de paso me gustan también las canciones de la mayoría de los que son de tu cuerda (de la llamada canción de autor), de ayer, de hoy y de mañana. Porque no en balde soy tan melómano que lo mismo me sigue fascinando John S. Bach que el llamado rock sinfónico, lo mismo el blues de la América profunda que los clásicos del jazz, lo mismo el folklore internacional que la música popular brasileña (MPB). 


Sin embargo, me permito decirte que tu ateísmo no tiene nada que hacer frente a la apologética católica de un joven tan deslumbrante y genial como el peruano Dante Urbina, cuyos vídeos en Youtube te recomiendo. Y también los del analista y politólogo argentino Agustín Laje, entre otros varios autores que te podría recomendar (te recomendaría asimismo, ahora que lo pienso, el canal de Youtube Arturo, Periodista Católico). Los tres jóvenes (Arturo es de tu quinta, como lo soy yo), representantes de la batalla cultural en pro de un catolicismo sin complejos y una derecha no maricomplejines. Y en todo momento reconociendo tú por lo menos, Pedro Guerra, que con tu ideología tan progresista, tan políticamente correcta, juegas a favor de la corriente (a favor de la Agenda 2030 del NOM). Pues no en vano los que nos confesamos católicos fieles a la Tradición, la Sagrada Escritura y el Magisterio, y por ende nos confesamos identitarios y patriotas, somos hoy por hoy los marginados, los mal vistos, los señalados como "fachas, fascistas, cavernícolas, católicos con cara de pepinillos en vinagre, católicos rígidos, homófobos, xenófobos y neofranquistas".


Despreciados así, Pedro Guerra, comprenderás que los aplausos, condecoraciones, premios, felicitaciones y oportunidades casi todas se los lleve la aduladora corte de  cultivadores del nihilismo y la postmodernidad, la decadencia moral, el ateísmo práctico, la llamada postverdad, el solipsismo y el pensamiento progre en torno a la políticamente correcto; todo a juego con la decadencia moral imperante, la crisis de Occidente, la apostasía desatada, la masonería infiltrada en la cúpula de la Iglesia y los planes perversos del Nuevo Orden Mundial. 


Despreciados así, Pedro Guerra, comprenderás que se nos cierren casi todas las puertas. Más te digo: tú mismo, que resides en Madrid y que hoy por hoy estarás próximo al comunismo elitista o pijo, me figuro, tienes cancha y puertas abiertas en nuestra tierra canaria cada vez que decides venir a cantar o a hacer activismo multiculturalista, que es lo tuyo (esto es, justificación de la invasión migratoria; justificación del eclipse de la civilización occidental de raíces cristianas). Pues total, los que detentan el Gobierno de Canarias también son representantes de ese comunismo elitista y pijo socialcomunista. 



(1) En fin: contradicciones e incoherencias de una sociedad que habiendo  dado la espalda a Dios chapotea en el neopaganismo y la apostasía. Contradicciones e incoherencias de no pocas personas se supone que vinculadas a la Iglesia pero en verdad ligadas o rendidas a la mundanidad. De modo que ante todo esto, distinguido Pedro Guerra, si la última palabra -como colofón de la terrenal historia hacia el apogeo de la beatífica eternidad- no la ha de tener Dios, que es el sumo bien, y sí que el mal saldrá triunfador, el mal radical acabará teniendo la última palabra, esto es, se saldrá con la suya, esbozando por toda la eternidad como una suerte de burlona y mortal sonrisa de cinismo.



15 de septiembre, 2021. Luis Alberto Henríquez: profesor de Humanidades, educador, bloguero, escritor, militante social.




miércoles, 8 de septiembre de 2021

"De una javierada a otra (o cómo es el pulso de la apostasía en la Iglesia)"


Este sábado se cumplió un año del inicio de esta ficción muy real, un año desde que el presidente Pedro Sánchez anunciaba un estado de alarma que sonaba a guerra. Y ayer se celebró la segunda Javierada oficialmente suspendida -la primera fue la semana pasada-, desde que se instauró en 1941 esta peregrinación al castillo de Javier. El año pasado no llegaron a cancelarse. Pese a las recomendaciones de este 2021 de las autoridades civiles y eclesiásticas de no peregrinar a Javier, la tradición, la fe o el deporte pudieron con el virus y las recomendaciones, y el castillo que vio nacer a Francisco de Jaso y Azpilicueta en 1506, a San Francisco de Javier, congregó ayer a centenares de personas.

Información sobre la Javierada 2021 (crónica fechada el 14/3/2021).


Ciertamente, lo que me sorprende más de la deriva del ya exobispo catalanista o catalufo Javier Novell no es tanto que haya colgado hábitos y mitra por el amor de una mujer; lo que me sorprende es haber conocido, a través de los medios de comunicación, la identidad de la mujer elegida para dar un volantazo tal a su vida y así emprender un nuevo rumbo. Lo cual es lo mismo que afirmar que «la mujer del obispo» no es una mujer con reputación de católica practicante precisamente, pongamos que soltera, militante de la causa del Dios Uno y Trino, fiel a nuestra patria, que es España. No, ni modo. El señor Javier Novell, a todas luces va y se enamora de una muchacha divorciada, de trayectoria más bien secularista, mundana, tal vez catalanista, emparejada en su momento con un ciudadano marroquí ni que decir que musulmán, madre de dos hijos, y escritora de al menos dos novelas de altísimo voltaje erótico, blasfemo, irreverente y hasta satánico.

Mis respetos hacia el aún eclesiástico Novell; iguales respetos hacia la psicóloga, escritora y joven madre catalana Silvia Caballol: lo que ellos hagan con sus respectivas vidas a partir de ahora no es asunto mío. No soy quién para juzgar; yo también soy pecador, no estoy libre de pecado como para tirar la primera piedra, pero… Pero no puedo dejar de reflexionar en voz alta, al precio incluso de compartir esta reflexión. A saber: «monseñor» Novell, ¿qué es para usted la familia cristiana, católica para más señas, como núcleo de amor esponsal que busca la santificación de los esposos? ¿Qué significa para usted, estando en una relación con una mujer al parecer nada católica y además divorciada de un ciudadano marroquí, o sea, musulmán (ni que recordar así las cosas que fiel de una religión que es enemiga declarada de Cristo y de su Iglesia), que la familia cristiana es Iglesia doméstica, escuela de solidaridad, experiencia de amor esponsal fiel y abierto generosamente a la vida (tener hijos, según el don de Dios)?

A este respecto, he conocido a varias monjas de clausura, exclaustradas y reducidas al estado laical por diversas circunstancias personales que ahora no vienen a cuento. En todos los casos las susodichas me han confesado confidencialmente: "Yo, la verdad, luego de haber sido esposa del Divino Esposo, como que siento que la vocación al matrimonio, que es sin duda muy buena, que es un sacramento y que es verdad que nos santifica, como que se me hace poco ". Me parece que nunca olvidaré estas confidencias. Porque expresan en buena medida una verdad radicalmente católica: la preclara dignidad de ese tesoro de la Iglesia que es la consagración a Cristo en la vida de castidad perfecta por el Reino. Aceptación que por mi parte no significa en modo alguno la mirada con desconfianza al estado de casados, que también es una forma de buscar ser santos desde la común llamada a la santidad propia de todo bautizado. De suerte que la Iglesia ha proclamado solemnemente la santidad de algunos matrimonios católicos: san Isidro Labrador y su esposa santa María de la Cabeza, los padres de santa Teresita de Lisieux, entre otros. Pero nombrados estos casos salta a la vista una radical diferencia: los cuatro santos citados vivieron su vocación al matrimonio desde la plena aceptación de la gracia, en perfecta comunión con la doctrina de la fe de la Iglesia, en indubitable perspectiva de aceptación de la providencia de Dios. Reconozco que por mi parte estoy a años luz de la ejemplaridad de vida de los cuatro santos citados, pero aquí y ahora no se trata de mis mediocridades como católico y sí más bien de ocuparnos del caso del exobispo Novell que ha saltado recientemente a la opinión pública. 

Todos nos equivocamos, somos pecadores todos; yo que estas líneas escribo el primero. Todos tenenos el derecho (y aun el deber) de buscar la verdad, la felicidad, la justicia, la libertad, la realización personal… De acuerdo. Usted ha sido obispo de la Iglesia de Cristo; ha decidido dejarlo todo por una mujer. No es un paso el suyo como para tirar voladores, como para prorrumpir en aplausos y felicitaciones para todos, pero bueno, ya que lo ha hecho, yo al menos le deseo toda clase de éxitos personales y felicidad. Empero, el daño y un nuevo episodio de descrédito a la Iglesia ya están hechos, ¡como si tuviera pocos la Iglesia de nuestro tiempo histórico, constantemente sacudida por escándalos de todo tipo! Solo que insisto, permítame, aunque sigo reconociendo que no es asunto mío: en su paso dado me cuesta adivinar el deseo de construir una familia cristiana fiel a Cristo y a su Iglesia según la enseñana de sus pastores, de Juan Pablo II, por ejemplo, gran impulsor del Evangelio de la vida y de la familia.

Y esto es lo que me quita el sueño: la demoledora apostasía que se está viviendo en la sociedad, en el mundo entero, urbi et orbi, y en la Iglesia. De modo que no defiendo el paso dado por el obispo Novell de abandonar su ministerio de pastor en la plenitud del orden como obispo (sucesor de los Apóstoles), pero sí que me sigue desconcertando que la mujer elegida no sea una mujer de convicciones confesantemente católicas, discípula por ende de Cristo y de su Iglesia, soltera, patriota, hija de España o de la patria que sea si no es española. Esta joven mujer llamada Silvia Calballol me merece todos los respetos, y desde luego no es asunto mío lo que ella haya hecho con su vida, ni tampoco lo que vaya a hacer a partir de ya, probablemente en compañía de su nueva pareja el exobispo Novell. Pero es que Novell no es cualquier cosa sino que ha sido en las últimas décadas, nos guste más o menos, una figura importante de la Iglesia que peregrina por España. Ha sido nada menos que sucesor de los Apóstoles. 

¿Será todo mera casualidad o será más bien porque en Cataluña ya es que no deben ni quedar mujeres jóvenes católicas, señor Novell, en gran parte porque el separatismo catalanista que usted siempre ha abanderado se ha encargado de vaciar los templos, las iglesias, los seminarios, los noviciados, las conciencias mismas?


Postdata. A decir verdad, nada me extrañan estos hechos en el seno de la Iglesia, así que ilustremos o abundemos más con mi propia experiencia. Llevo varios lustros en la enseñanza pública. En la misma, he conocido a docentes de Religión católica descaradamente burócratas, laicistas, abiertamente gais, sociatas, globalistas, conformes con la ideología de género y el feminismo supremacista, podemitas, o convivientes maritalmente en unión libre; militantes católicos enamorados de Cristo y de su Iglesia, en plena comunión con la Tradición, el Magisterio y la Sagrada Escritura, contados con los dedos de una mano y...

Y para no variar ese siniestro personaje llamado Pablo Iglesias (el Chepas para los amigos y no tan amigos), comunista bolivariano, nuevo rico y exvicepresidente del Gobierno de Pedro Sánchez, mucho bla bla bla advirtiéndonos del peligro de la arribada a España de la extrema derecha antidemocrática financiada por los grandes poderes económicos y cierta disidencia política iraní (en clara referencia a Vox), y el nota resulta que procede de Podemos (comunismo bolivariano totalitario, de cuya narcodictadura ha recibido financiación), es ateo (enemigo de Cristo y de su Iglesia), abortista, laicista, defensor del feminismo supremacista, el marxismo cultural, la ideología de género y partidario de la eutanasia (hostil por ende a la civilización cristiana, a la Ciudad de Dios agustiniana), y empleado ahora del comunista multimillonario Roules y su oligopolio informativo (o sea, enemigo acérrimo de la libertad de expresión). Solo que todo este material daría para otro artículo.


8 de septiembre, 2021, festividad de la Virgen del Pino, Patrona de la diócesis de Canarias y de toda Gran Canaria. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de Humanidades, educador, bloguero, escritor, militante social.   

lunes, 23 de agosto de 2021

"Palabra de Paul Sugy"

Dijo Dios: "Llénense las aguas de seres vivientes y revoloteen aves sobre la tierra y bajo el firmamento". Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todos los seres que viven en el agua y todas las aves. Y vio Dios que estaba bien. Los bendijo Dios, diciendo: "Crezcan, multiplíquense y llenen las aguas del mar, y multiplíquense asimismo las aves en la tierra." Y atardeció y amaneció el día Quinto. Dijo Dios: "Produzca la tierra animales vivientes, de diferentes especies, bestias, reptiles y animales salvajes." Y así fue. E hizo Dios las distintas clases de animales salvajes, de bestias y de reptiles. Y vio Dios que esto era bueno. Dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Que mande a los peces del mar y a las aves del cielo, a las bestias, a las fieras salvajes y a los reptiles que se arrastran por el suelo." Y creó Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creó. Macho y hembra los creó. Dios los bendijo, diciéndoles: "Sean fecundos y multiplíquense. Llenen la tierra y sométanla. Manden a los peces del mar, a las aves del cielo y a cuanto animal viva en la tierra." Dijo Dios: "Yo les entrego, para que ustedes se alimenten, toda clase de hierbas, de semilla y toda clase de árboles frutales. A los animales salvajes, a las aves de los cielos y a cuanto ser viviente se mueve en la tierra, les doy para que coman pasto verde." Y así fue. Vio Dios que todo cuanto había hecho era muy bueno.  Y atardeció y amaneció el día Sexto.

Génesis 1, 20-31


Para el jovencísimo periodista francés Paul Sugy (25 años lo contemplan justo en estos días en que redacto esta nota), el animalismo actual exhibe una esencia radicalmente anticristiana. Sugy es diplomado en Ciencias Políticas y se desempeña como periodista para el prestigioso rotativo galo Le Figaro. Formula estas críticas o reservas hacia el animalismo en su libro acabado de publicar  L'extinction de l'homme. Le projet fou des antispécistes (La extinción del hombre. El loco proyecto de los antiespecistas). Y las formula asimismo en una entrevista que se le hace en la bitácora de información y de información católica que lleva por título Religión en Libertad (15 de junio, 2021), bitácora que no ha confundirse con Religión Digital, dirigida esta por el cariñosamente llamado dúo sacapuntas (José Manuel Vidal y Jesús Bastante, dos próceres de la demolición y mundanización de la Iglesia en España), y no en balde así pues nido de progres, herejes y progresaurios empeñados en la demolición eclesial.


He leído la entrevista; totalmente recomendable. Como lo es el resto de los artículos que sobre animalismo aparecen en la citada bitácora. Asimismo, he escuchando similar entrevista que le hace al joven autor francés el brillantísimo sacerdote católico argentino Javier Olivera Ravasi en su canal de Youtube Que no te la cuenten. Igualmente digna de prestarle todo oídos. El P. Ravasi, que estuvo a punto de casarse (su exprometida es hoy monja en Francia), tiene 44 años y dos doctorados, y sobre todo es un sacerdote de sana doctrina lo suficientente audaz y convencido de la centralidad de Cristo y de su Iglesia; tanto, que se declara contrarrevolucionario. Esto es, contrarrevolucionario por hostil a la revolución del aborto, la inmoralidad, el libertinaje, el laicismo, el paganismo, la indiferencia religiosa, la masonería, la desmantelación de las raíces civilizatorias cristianas de todo Occidente, el marxismo culural...


Para Paul Sugy, es severamente peligroso que el delirio antiespecie humana de los animalistas les lleve, en sus arrebatos más extremistas, a comparar la industria ganadera actual con los campos de exterminio nazis. Para los animalistas (entiéndase, casi siempre también convertidos en veganos y antiespecistas), el nuevo proletariado del siglo XXI son los animales, de suerte que la religión (especialmente la cristiana) es el viejo y marxiano opio del pueblo que justifica la explotación de ese nuevo proletariado que es el reino animal.


Se trataría en todo caso de un nuevo sujeto del proletariado que seguiría reemplazando al obrero, ya mayoritariamente emancipado y pasado a ser clase media en Europa -y que incluso ya se permite votar con toda tranqulidad por partidos de derecha y aun de extrema derecha en lugar de seguir haciéndolo por los fraudulentos partidos tradicionales izquierdistas o de clase-. Un nuevo sujeto del proletariado que sumar a la mujer, que es el sujeto que enarbola el feminismo actual para seguir manteniendo la antorcha de la lucha de clases. Así pues, defensa de la emancipación de la mujer y defensa de los derechos de los animales, las dos actuales formas de seguir vertebrando la lucha de clases.  


Para el veinteañero Paul Sugy, el animalismo y sus tres patas (vegetarianismo, veganismo y antiespecismo) odian particularmente los relatos bíblicos del Génesis, porque justamente estos son un firme alegato antiespecista puesto que Dios concede al hombre el privilegio  de ser creado a su imagen y semejanza, don ontológico, antropológico y axiológico del que carece el resto de las especies animales. De manera que el animalismo -continúa con su diagnóstico y análisis el joven Paul- pasa a presentarse como una sutil blasfemia contra el orden creatural de Dios. Doctrina luciferina, no duda en afirmar Sugy, radicalmente antiespiritual, ya que solo cree en la mera biología, en lo material, ya diluidas todas las tradicionales diferencias de orden antropológico y metafísico entre el hombre y los animales. Hasta tal extremo -sigue afirmando nuestro joven investigador-, que los animalistas hablan de animales humanos, que seríamos las personas, y de animales no humanos (el resto de las especies animales).


Como salta a la vista, la sola y como desangelada animalidad sería el lazo de unión común entre la especie humana y el resto de las especies del orden animal. Vaya, la animalidad. Y ¿los atributos de racionalidad, capacidad simbolizadora, lenguaje articulado, conciencia de la finitud y de la muerte, autoconciencia  y espiritualidad tradicionalmente concedidos al hombre (varón y hembra)? Estos quedarían como relegados a un segundo plano, pues un nuevo dato pasaría a igualar en dignidad al hombre y al resto de las especies animales. A saber: el sufrimiento.


Personas y animales sufrimos; ergo, el sufrimento de los seres vivos -se supone que al menos los del reino animal- debe ser el punto de partida para avanzar en el proyecto de ir otorgando a los animales derechos y un estatus de dignidad jurídica y moral, casi equiparable al del hombre.


Pero llegados a este extremo yo me pregunto con el joven galo Paul Sugy: ¿dónde hemos dejado en este intento la sed de Dios, de eternidad y de infinito? ¿No huele demasiado todo esto a deshumanización, a desantropologización de la cultura, a deconstrucción postestructuralista pura y dura? Unos animales así concebidos y un hombre (varón y mujer) así concebido ¿harían posible o más bien no posible una sociedad de santos y santas de Dios? Quiero referirme a que una sociedad así de animalizada devendría sociedad o cultura desmisterizada, desacralizada, reconocido esto no solo en un sentido confesional sino amplio, ecuménico, interreligioso, genéricamente espiritual más allá de credos.


Sospecho que el 99 por ciento de los animalistas son feministas. Sin embargo, en cierta medida el proyecto de re-evolución (uno de los términos clave del animalismo) me parece más deshumanizador si cabe que el proyecto feminista radical o supremacista. Porque este, el feminismo, en definitiva acepta los códigos éticos del humanismo ateo, laico, inmanentista, que siguen situando al hombre en el centro, sin por ello creerse en la necesidad de recurrir al dato bíblico que hace del hombre una criatura creada por Dios a su imagen y semejanza. Frente a esta tradición en principio aceptada por el feminismo, el animalismo reivindica dar un paso más allá, declarando la insuficiencia y perjuicio de todos estos códigos éticos humanistas porque al parecer estos habrían dejado fuera de su preocupación a los animales.


Los animalistas parecen haber llegado para quedarse. Y no se lo piensan dos veces a la hora de ponerse a llorar delante de un camión cargado de cochinos rumbo al matadero. La hora de los animales ha amanecido, nos están repitiendo, queriendo ser la voz de quienes (los animales) aún no nos han explicado qué desean, ciertamente, pero, ni cómo podríamos llegar a un entendimiento sentadas todas las partes para dialogar...


Pero agüita, y ya reconozcámoslo sin más rodeos: el animalismo actual ha pasado a convertirse en uno de los proyectos de transhumanismo y de ingeniería social avalados por el Nuevo Orden Mundial. Su caldo de cultivo es esta cultura imperante de dictadura del relativismo y de postverdad que se nutre de un espantoso vacío de Dios.


Postdata. Me parece no exagerar si aseguro que conozco cómo piensa la práctica totalidad de las chicas jóvenes que componen el equipo dirigente de una organización animalista típica que conozco algo; tampoco son tantas. Ellas se exhiben como encendidas partidarias de la re-evolución animalista. 


En mayor o menor medida, todas son ateas, o a lo más en algún caso tal vez, agnósticas. No hay ninguna que no sea partidaria del aborto, y algunas me consta que lo son del aborto libre y gratuito. Las cuatro que son defienden como al unísimo la crítica sistemática a lo que llaman modelo patriarcal del matrimonio; todas, obviamente, son feministas. Las he escuchado numerosas veces a las cuatro criticar la maternidad, el papel tradicional relegado a la mujer en el hogar, la crianza de los hijos, el paternalismo del varón, el machismo del macho... Muchas veces también me han hablado de "gatos y perros que fallecen, de palomas y conejos que son asesinados por los cazadores, de cochinos que son esclavizados en las granjas, de toreros asesinos y torturadores de los toros en las plazas..." Hemos debido hablar cientos de veces; pues bien, nunca las he escuchando proclamar la más mínima objeción al dogma Welcome, refugeees. Hemos tenido ocasión de comentar recientemente sobre la eutanasia recién aprobada en España: todas están a favor de la misma. Huelga reconocer que son adalides del marxismo cultural y la antropología cultural concebida como un conjunto de dogmas irrevocables, de la Ley de Memoria Histórica y Democrática, de la ideología de género y de las movidas LGTBIQ. Las cuatro están convencidas, al parecer en esto a una con Peter Singer, de que tiene tanto derecho a la vida un chimpancé como un niño con síndrome de Dawn o un paralítico mental. Tal vez este Singer, filósofo utilitarista y padre moderno del movimiento animalista, también las impulse a acabar demonizando a la familia, a la que consideran institución opresora de la mujer; y al hombre, igualmente opresor de la mujer. Y en diversa medida las cuatro son más críticas con el cristianismo que con el islam, por el que sienten una rara fascinación (al menos dos de ellas me consta que saben reproducir estupendamente ese grito gutural característico de las mujeres saharauis). Prácticamente con todas ellas he tenido la agridulce o directamente ácida experiencia de que se dan a linchar a un hombre violador cuando es español, al tiempo que excusan de todas las maneras posibles al hombre violador cuando este es extranjero y normalmente ilegal, y normalmente africano. 


Pobre de ti si tratas de aportar citas, datos, documentos, estadísticas, bibliografía: lo más normal es que recibas ataques verbales, insultos y sambenitos: facha, homófobo, retrógrado, neofranquista... Hace unos días mientras tomábamos algo se me ocurrió alabar la política sobre inmigración de los países del llamado Visegrado (Hungría, Polonia, Eslovaqua, República Checa). Dos de las presentes se apresuraron a sentenciar: "Malditos esos países culpables de la muerte de muchos inmigrantes que quieren llegar a Europa para buscarse un futuro mejor".


En fin: tengo amigos que aseguran que está próxima la Parusía del Señor.


24 de agosto, 2021. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de Humanidades, educador, bloguero, escritor, militante social.




 


  

lunes, 16 de agosto de 2021

 

"Un tal Paco (o cómo establecer algunos límites a la maledicencia)"

Por Luis Henríquez Lorenzo





Ojo al siguiente texto (agüita con él). Lo reproduzco tal cual aparece en la bitácora El Diestro el 10 de agosto de este 2021. Veamos: 



Al parecer el autor del artículo está mendigando por todos sitios que le publiquen sus caquitas, pues ya publicó la mitad de esta bazofia en El Correo de España.

Y como allí le dije le repito: es usted un completo ignorante en cuestiones de Iglesia. Le guste o no, si la sede no está vacante entonces el Papa es Bergoglio (1). ¿Desde cuando el Papado confiere santidad a la persona? Ande, dele un repaso a la historia de la Iglesia. ¿Y encima, se cree usted que Benedicto XVI fue un buen Papa? En lo sustancial desde Juan XXIII en adelante fueron todos lo mismo, mutatis mutandis: nos modernistas de tomo y lomo, y el modernismo es una herejía condenada por la Iglesia.

Viganò tiene razón, para un obispo espabilado que hay en toda la estructura “oficial” de la Iglesia. Todo lo surgido del Concilio Vaticano II se hizo con la intención de atacar la Santa Tradición: se INVENTARON una nueva iglesia, una nueva misa y una nueva religión. De nuevo demuestra usted una ignorancia que dá vergüenza ajena sobre doctrina, liturgia e historia de la Iglesia, como ese 99% de ignorantes (y dejamos a Dios el grado de culpa personal de esa ignorancia en cada caso) ofendiditos al que usted pertenece.

Y para El diestro, que se busquen mejores comentaristas en cuestión religiosa.



Lo firma un tal Paco (2), alias de Dios sabe quién. Lo que dice es lo que yo le merezco como persona y como articulista (más concretamente por mi artículo "A los hermanos católicos de La luz de la fe"); ni que aclarar que, empero, a mí no me conoce de nada, salvo que yo sí doy la cara publicando con nombre y apellidos. He de reconocer que desde hace algunos días me había hecho una vez más la promesa de no contestar a comentarios irrespetuosos no solo ya contra mis escritos, que ni que decir que pueden ser más atinados o menos y estar mejor o peor redactados, sino contra mi persona. Entre otras razones porque creo en la libertad de expresión, acepto el ecumenismo y el diálgo interreligioso según lo enseña la Santa Madre Iglesia (particular que por cierto no aceptan todos estos integristas que, como el tal Paco, atacan de malos modos a sus contrarios, un día sí y otro también), y porque ya es de agradecer que me permitan publicar en algunas bitácoras de Internet, "no por andar mendigando", según calumnia del forista Paco, sino porque deseo encontrar areópagos modernos desde los que comunicar mis ideas. Es decir: si me contenta que me publiquen algunos de mis escritos en algunas bitácoras, igual me pareciera excesivo que vayan a dar también espacio a mis quejas ante ataques tan injustificados, maledicentes, calumniosos y malignos como el del forista Paco, quien por cierto lanza ataques similares en otras bitácoras, qué curioso, él que se queja de que yo publique aquí y allá, donde me lo permitan. 

Comoquiera que sea, me tomo la libertad de responder, con la venia de los respectivos comités de redacción de las bitácoras en las que hasta la fecha me permiten publicar mis reflexiones. Desde luego, si los responsables de tales bitácoras o revistas digitales a que estoy aludiendo consideran que es el precio que los autores han de pagar por hacer públicos algunos de sus escritos, y además consideran que no ha lugar a mis quejas en forma de esta respuesta, justamente por respeto a los lectores y a los propios foristas aunque algunos de estos te ataquen de malos modos, les pido disculpas, toda vez que enviar este escrito que es una queja, sí que lo voy a hacer, vaya que si no, como Luis que me llamo. Así que me repito: disculpas por adelantado.

Con disculpas y todo, empero, siga adelante esta queja. Este Paco, agazapado tras un alias, sin conocerme de nada me insulta descalificando mis escritos como "caquitas, bazofia propia de un completo ignorante en la realidad de la Iglesia", además de la ya consabida de acusarme de que "mendigo minutos de gloria en diferentes bitácoras".

Resulta que este Paco conoce, según presume él, tanta teología que es sedevacantista, vaya por Dios: se manifiesta como sedevacantista. Esto es: estamos ante un señor que está fuera de la comunión con la Santa Madre Iglesia, por cismático y sectario. Y por temerario, añadiría yo, pues acusa sin saber. Y por cobarde, pues agazapado tras un alias se dedica a insultar, a dar estopa en El Diestro, en El Correo de España, me parece que también en El Español Digital, ¡y sabe Dios en cuántas bitácoras más!, como Paco, Paca, Paquito o vaya usted a saber con qué sobrenombres.

Ya por el mero hecho de manifestarse el nota este de Paco como sedevacantista y, por ende, calumniador de la Iglesia, del Concilio Vaticano II y de los papas del Concilio, uno debería no haber entrado al trapo. Por la principal razón, insisto, de que un personaje que presenta como credenciales intelectuales, dialécticas y espirituales su condición de sedevacantista, solo merece que pasen de él: tolerancia cero con el intolerante.

La Iglesia en el año 2021 tras el Concilio Vaticano II, celebrado y clausurado hace ya algo más de 50 años, es la misma fundada por Cristo sobre la roca de Pedro hace 2.000 años. Negar este dato dogmático, como hace este enterado de la batata llamado Paco, es situarse fuera de la comunión con el Magisterio de la Iglesia. Por cismático, herético y, en el caso particular del sedevacantista Paco, por enterado de la batata aficionado a insultar a sus contrarios detrás de un alias.

Señor Paco (lo llamo señor aunque usted a mí me suela tratar con total falta de respeto): usted se erige en Magisterio* (ni que decir que falso) contra el Magisterio (auténtico) de la Iglesia. Usted está fuera de la comunión con la Iglesia de Cristo, incluso con toda la teología y todo el conocimiento de que usted presume, y que desde luego si es verdad que atesora, mucho que digamos no se manifiesta en sus comentarios de forista, en los que más bien recurre a ataques ad hominem, o a argumentaciones tendenciosas y falsas, infundadas o sacadas de quicio, muy propias del entorno integrista, en el que parece que usted está como pez en el agua.

Por lo que respecta a la legitimidad o ilegitimidad de Jorge Mario como Francisco, solo me queda por añadir -o recomendarle- que estudie un poco más el asunto: vea el Código de Derecho Canónigo, analice diversos aspectos de la historia de la Iglesia, busque los muy interesantes estudios al respecto que están en la bitácora Como Vara de Almendro… El Papa es Benedicto XVI, cosa que usted no acepta, señor Paco, como sectario y fanatizado sedevacantista que usted es, pretendiendo endilgarnos a Jorge Mario Bergoglio para así matar dos pájaros de un tiro, esto es, para así cargarse también la pieza preciada del Concilio Vaticano II, conectando el tan odiado por usted y los de su cuerda Vaticano II con la línea rupturista y demoledora de Bergoglio.

Asimismo, señor Paco, ¿dónde y cuándo he escrito yo que el mero hecho de ser papa significa o implica santidad asegurada? Todo lo contrario: a otro sedevacantista como usted -o igual es usted mismo con alias distinto- que me ataca bastante aunque es más respetuoso que usted en las formas, le he dicho que yo no sé si en verdad el papa Pablo VI fue un homosexual irredento y vicioso durante toda su vida, cosa que sí aseguran contra viento y marea los tradicionalistas cismáticos. Pero planteemos como hipótesis que puede que fuera homosexual, planteemos que en efecto consintiera pecados contra la castidad por su condición de gay. Pero que también puede ser que se arrepintiera de tales pecados (aunque esta posibilidad la niegan totalmente desde sectores del extremismo tradicionalista disidente). En todo caso, hasta un santo como Pablo VI -lo digo porque está oficialmente canonizado, aunque ya sé que usted lo rechaza, que para esto es usted sedevacantista y nobleza obliga- fue sobre todo pecador.

Así que sí, señor Paco, los santos también pecan, particular que un hombre que presume de ser tan culto como usted debiera saber. 

Ah, por último ultimísimo ya: sostiene usted que la Iglesia actual por culpa del infausto Vaticano II ha caído en la herejía del modernismo y está por tanto irremediablemente podrida. Esta suya de usted es una afirmación cismática y herética, típica y tópica del integrismo cismático dizque católico. También va alegando por ahí usted, como buen sedevacantista que es, que la llamada Misa de Pablo VI es "inválidad, herética, ilegítima, protestantizante". Otra falsedad como una catedral de grande, que es calumniosa e injuriosa contra la Iglesia de Cristo, y que por tanto hace mucho daño a la que propiamente llamamos la Esposa del Esposo. La Iglesia tiene la promesa de la indefectibilidad dada por nuestro Señor, lo cual viene a significar que aún en los episodios de mayor apostasía y crisis -y los actuales pertenecen a esta clase de etapas o momentos históricos-, el Señor estará con ella. En esta Iglesia cum Petro et sub Petro yo quiero estar; usted, a lo que parece, prefiere estar en el cisma de los sedevacantistas.


Usted mismo, hermano. Dios le bendiga.

 

Postdata. Ya creo haber desenmascarado a Paco: es sedevacantista, esto es, cismático, además de herético (el sedevacantismo es un delirio o absurdo teológico que en sí mismo es una herejía, ellos que están siempre a la caza del hereje, mire usted por dónde, aunque el hereje cazado se llame Bonhöefer y muriera por oponerse a Hitler desde su fe cristiana protestante en un campo de concentración nazi); está fuera de la comunión con el sucesor de Pedro, está al margen del Magisterio, él mismo se cree parte de ese Magisterio. Además de los insultos y calumnias que me prodiga, su discurso se centra particularmente en echar mierda y porquería contra el Concilio Vaticano II, contra todos sus artífices, contra todos sus papas, a fin de entronizar el que es el propósito de los integristas dizque católicos. A saber: la Iglesia luego del Concilio Vaticano II ya no es la Iglesia de Cristo, no es la Iglesia de Pío XII hacia atrás.


Este delirio de esta tropa integrista, fanatizada y sectaria, no tiene ni pies ni cabeza, es falso de toda falsedad, es tendencioso. Ignora adrede que la Tradición de la Iglesia es viva, dinámica, y no fosilizada, como creen los integristas. E ignora adrede que los intérpretes de esa Tradición autorizados por Cristo son los pastores en comunión con el sucesor de Pedro. Además parecen faltos de fe en las propias promesas del Señor, pues manifiestan que no creen especialmente en la indefectibilidad de la Iglesia.


En definitiva, calumniar a los papas del Vaticano II es su modus operandi. Que en la Iglesia se ha infiltrado la masonería es innegable. Pero acusar de masones, apóstatas, herejes y modernistas a Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI como hace este Paco, es calumnioso, y de mal hijo de la Iglesia, que es lo que en verdad acaba siendo un integrista sedevacantista como este Paco, y encima faltón .


Nada más. Ni aunque quisiera puedo reivindicar en modo alguno que pretendo con mis escritos sentar cátedra, ¿cátedra de qué? No deseo tampoco caer en la mera opinionitis, cierto, solo que mis escritos son lo que son: una vía para tomarme en serio mi pertenencia filial, leal y militante a la Iglesia. Soy consciente de que para personas de otra cuerda ideológica o mejor formadas e informadas que yo mis reflexiones les parecerán erradas, insatisfactorias, hasta superficiales. Asomo esto. Lo que ya no me parece justo es la actitud de foristas como Paco, con sus insultos, menosprecios y maledicencia. De modo que juzgo que por necesidad de que se acabe respetando mínimamente mi honor, mi dignidad ultrajada por los ataques injuriosos ad hominem del tal Paco, deben publicar esta respuesta mía. Yo llegué a las bitácoras en las que colaboro hoy por hoy libremente, sin ninguna recomendación bajo el brazo, tocando la puerta, no colándome como intruso, invasor o como elefante en una chatarrería. De modo que llegué con la educación debida, tocando puertas a cara descubierta, con luz y taquígrafos. Los responsables de las citadas bitácoras y aun de otras me abrieron, me dijeron que pasara, dándome la bienvenida. Pero ustedes como dueños de la casa cuando quieran pueden rogarme que me vaya, que ya se acabó el tiempo de la visita. Y un gusto haberse conocido. Pero es que este Paco de marras hasta llega a pedirles a ustedes que ya decidan rechazar mis colaboraciones. Por qué, ¿quién se ha creído que es?


Por si sirve de algo, aunque lo dudo, recomiendo este artículo https://www.infocatolica.com/blog/reforma.php/2108111158-653-elogio-y-defensa-de-la-mi#more41545 a todos los Pacos filolefebvristas, lefebvristas y sedevacantistas que frecuentan ciertas bitácoras. Se trata de un artículo del padre José María Iraburu sobre la Novus Ordo Missae o Misa de Pablo VI. La postura de toda esta tropa integrista de echar pestes contra la llamada Misa de san Pablo VI no solo no es una postura católica y sí cismática, es que es calumniosa y necia, sin base teológica que merezca tal nombre.


La llamada Misa de san Pío V no es la que se celebraba en tiempos de los Padres Apostólicos, ni la que se celebró durante la Edad Media. Ni es la que se celebra en el Oriente Cristiano, puesto que los aspectos meramente formales de la liturgia han venido cambiando desde la noche pascual en que Cristo instituye la Eucaristía. La Iglesia es rica en ritos, y cualquiera de ellos es digno, es católico. Todo esto quiere decir que la liturgia es cambiante, y la puede modificar el sucesor de Pedro y los pastores en comunión con él. Por tanto, es difamación lo que afirma Paco de que la única misa verdadera y válida es la de san Pío V. Es difamación, además de un disparate teológico. Es falso, cismático, herético, anticatólico. La Iglesia ha decretado que la reforma litúrgica surgida del Vaticano II es fiel a la Tradición. Y lo es; negar este dato del Magisterio es lo que hacen los integristas dizque católicos -que no están en comunión con la Iglesia, ojo a este dato-, en cuyas filas milita el señor Paco que me difama, calumnia e injuria desde su necio fanatismo integrista.



(1) La sede no está vacante, como afirma desde su tono de maledicencia contra mí este individuo, o individua (alias Paco), acusándome veladamente de sedevacantista, cuando en verdad el sedevacantista es él, o ella, pues calumnia a todos los papas del Concilio Vaticano II, los acusa de masones, modernistas, apóstatas y herejes. La sede no está vacante porque el Papa sigue siendo Benedicto XVI, cuya renuncia fue adrede inválida, particular que han demostrado diversos estudios jurídicos.


(2) Por cierto, ¿no será este tal Paco un tal Cambalache, que se manifiesta admirador de monseñor Viganò y seguidor del filolefebvrista canal Adoración y Liberación, Cambalache que ha entrado como elefante en chatarrería en el canal Arturo Periodista Católico? Este Cambalache más parece lefebvrista que sedevacantista, de modo que improbable parece que sea Paco; pero en ambos casos estamos ante la misma retahíla de referirse injusta y calumniosamente al Concilio Vaticano II como  "Conciliábulo de Satanás, Vaticueva, Conciliábulo de la herejía modernista que ha corrompido la Iglesia de Cristo"... La cantinela de costumbre.





13 de agosto, 2021. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de Humanidades, educador, bloguero, militante social, escritor.