lunes, 5 de agosto de 2013

"Por el kaos a Xristo (XI)"


invierno demográfico en Europa: Iglesia "infiel" a sí mismaNuestros tataranietos conocerán una Europa mayoritariamente islamizada y "chinizada". Ir a Vecindario, por ejemplo, en Gran Canaria, revela esto. Hace unos días fui, quiero decir, hice escala en Vecindario, que iba en el coche de un amigo a Playa del Inglés, ¡la de años que no la visitaba! En Vecindario se ve clarísimo: es ya muy común ver carritos de bebés empujados por jóvenes madres musulmanas, que conservan los valores tradicionales y familiares muy fielmente. Se ven menos carritos de bebés tirados por chinas, pero algunos se ven, y sobre todo los chinos compran locales, arriendan comercios, abren negocios...

Mientras, los "católicos" aburguesaditos nos ocupamos de entender la paternidad responsable como el tener pocos hijos, como mucho 2. Y esta paternidad responsable, anticatólica y neoburguesa, hasta la explican en sus clases y todo no pocos "profesionales" eclesiales. Y esto lo consienten obispos como ustedes, Rouco y Cañizares, ustedes lo consienten, por activa y por pasiva; mientras a mí, que denuncio todo y que pecador y todo como soy al menos llevo 25 años cultivando una espiritualidad de conversión o encarnación fiel al Magisterio, y que he acumulado una cierta formación interdisciplinar (teología, filosofía, literatura, filología, historia de los movimientos sociales, cine, arte, personalismo comunitario), amén de creer en el matrimonio cristiano militante abierto con generosidad a la vida, ustedes han despedido de la manera más inmisericorde, hipócrita y miserable, justo cuando más falta me hacía recibir una mano amiga de apoyo.

Mientras el "ejemplo" de Vecindario se va a ir abriendo camino en Arinaga, y en El Carrizal de Ingenio (todas poblaciones del sur de Gran Canaria), la Iglesia católica "no levanta cabeza", es decir, no despierta la ilusión por la familia cristiana solidaria, espiritual y abierta con generosidad a la vida, ni entre los seglares que viven en lo profesional de ella, ¡bendito sea Dios! Si levantara la cabeza ese militante ejemplar que se llamó Julián Gómez del Castillo, ejemplar maestro de militantes cristianos y él mismo militante cristiano pobre, a pesar de sus muchos fallos y rabietas.


De modo que esta es la "pobre" Iglesia que hemos construido entre todos -yo incluido, claro, pecador y falible que soy-, monseñor Rouco y monseñor Canizares (qué "simpáticos" en la foto junto a José Bono, pero qué aire poco evangélico el de ustedes, la verdad), pero desde luego ustedes tienen más responsabilidad que yo, permítanme, en la "tolerancia" hacia esta Iglesia que es ya de una podredumbre moral que alucina.


Me parece que ustedes sí lo saben.

"Por el kaos a Xristo (X)"


Por mi parte, desde el temor y el temblor y desde la perplejidad que incluye la falta de certeza plena sobre lo que afirmaré, sostengo que el Concilio Vaticano II interpretado en su integridad, esto es, como un concilio no rupturista de la Tradición sino como actualizador de esa Tradición viva de la Iglesia sancionada por el Magisterio, no es el culpable de la evidente debacle actual de la Iglesia católica.

Culpable puedo ser yo, en la medida en que soy falible y pecador necesitado de la gracia y de la misericordia de Dios, pero sobre todo culpables son todos los secularistas que se han apropiado de la Iglesia. Culpables son todas las órdenes religiosas que, por "dialogar con el mundo", dan amparo a secularistas y promotores de la moral más contraria al Evangelio y la Tradición. Culpables son especialmente todos los seglares que en lo profesional viven gracias a la Iglesia, y luego retuercen su doctrina según les convenga.

O lo que es lo mismo: un Concilio Vaticano II bien asimilado, en letra y espíritu, como acontecimiento eclesial en "mermenéutica de la continuidad" no rupturista con la Tradición, no justificaría en modo alguno la actual proliferación eclesial de pelotas, trepas, arribistas, mediocres, mundanizantes, antinatalistas (muchos de estos, "enchufados" en la escuela católica, en facultades teológicas, en centros confesionales...), burócratas, antimilitantes, figurones y meros enchufados que muy poco o nada arriesgan en el camino de la fe.

Tanto que se habla de que "el Vaticano II está aún por estrenar", y resulta que la Iglesia como casa "sin barrer". Es lo que hay: pareciera que las fuerzas mundanas han sepultado la sal del Evangelio y la razón misma de ser de la Iglesia.


Pero no: la salud "salvífica" de la Iglesia (sacramento de salvación para la humanidad) es garante por sí misma de la autenticidad de la Iglesia. O dicho de otro modo: si la Iglesia en efecto queda definitivamente destrozada-vencida por los poderes de este mundo, entonces es que la promesa de Jesús Esposo a sus primeros discípulos (esto es, a la Iglesia misma naciente y Esposa), de estar con ellos en el Espíritu hasta el final de los tiempos, se demostraría gran mentira. Y creemos que no.

"El arte de vivir, la vida que se siente (XII)"


Tradición, Magisterio, fidelidad, heterodoxia, contestaciónSospecho que la Iglesia católica está atestada de gente así: entre burócratas, más o menos acomodados y antimilitantes, y progres más o menos contrarips al sentir del Magisterio, anda el juego.

Pero yo no soy sedevacantista ni seguidor de Lefebvre, de modo que para mí el Magisterio tiene como garante máximo al papa Francisco. Mi voluntad, así pues, "cum Petro et sub Petro".


Aunque me duele la Iglesia, y no la entiendo a menudo, y la sufro, porque ella misma me ha puteado-ninguneado a mí: curas laicistas y jesuitas laicistas ya he escrito públicamente que prefieren dar cancha, altavoz y prestar oídos, digo en plataformas confesionales católicas o de inspiración cristiana, a ultrafeministas, a ultralaicistas, a ateos, a promotores de las movidas LGTB, en tanto a quien estas líneas escribe, al parecer tenido por "fundamentalista y fanático, mal hijo de su madre, o sea, de la Iglesia", le cierran todas las puertas.


Casi que no hay familias cristianas en verdad abiertas con generosidad a la vida, ni entre el profesorado docente de Religión católica en la escuela pública, ni en las facultades teológicas, ni en la escuela católica, ni en los centros culturales confesionales católicos... De modo que ya ni creo que sirva de algo denunciar todo esto, "bloguer", de algo que no sea el exponerse uno al peligro de más lluvias torrenciales de rechazos y condenas: "cátaro, fanático, resentido, enemigo de la Iglesia, odiador, envidioso, purista..."

Es lo que abunda. Solo que siempre será verdad aquello tan paulino: "Donde abundó el pecado, sobrabundó la gracia". Para mantener la esperanza al menos. La esperanza contra toda evidencia y contra toda desesperanza.

La esperanza a pesar de que las autoridades de la Iglesia a mí no me parece que hagan nada por ir poniendo de patitas en la puta calle, tan inhóspita, a tanto trepa, burócrata, antimilitante, enchufado, antinatalista, progre y figurón...

Pero nada: creo que es más posible el ganarse la vida poniendo un ganado de cabras o plantando ajos y cebollas, que el esperar que las cosas vayan a cambiar en la Iglesia católica en el sentido en que estamos diciendo. En la Iglesia católica, sí, donde no hay ninguna incompatibilidad, parece, entre ser antinatalista y dar clases en una facultad teológica; de hecho, están aborrotadas de sujetos y sujetas así, y no se hace nada por cambiar nada. Y si te quejas, cataplún: fundamentalista, fanático, intransigente, purista, soberbio, despechado, resentido, odiador, difamador, cátaro...

Me quedo con Mike Oldfield, música acuática, étnica, celta y folky, en esta tarde calurosa de verano. La emoción que me produce esta música es más "real" que la esperanza de que un cambio drástico y radical se dé en la Iglesia católica.