lunes, 14 de mayo de 2018

Comentario de aníbal de la cruz
Comparto casi sin ningún género de dudas -he de confesar, no obstante, que no es una certeza absoluta la que atesoro al respecto de ese tema, pero casi sí lo es-, la posición doctrinal católica sobre la homosexualidad humana. Asimismo, legalmente, según el ordenamiento jurídico de los Estados, me parece una desgracia que a la unión convivencial entre homosexuales se le llame matrimonio. Asimismo, comparto lo que afirman en el artículo de marras los obispos católicos mexicanos, que no es sino la doctrina de la Iglesia, a saber, más allá de la fe y la doctrina y la moral propiamente católicas, subsiste en la conciencia de las personas el imperativo de una ley moral natural; de manera que, en efecto, esa ley moral natural nos ilumina el asunto que nos ocupa: la conducta homosexual es contraria al orden natural.
Sin embargo, mi duda persiste cuando contemplo cómo los colectivos de personas homosexuales se organizan por todas partes, a base de diferentes reconocimientos alcanzados, y acaban influyendo en las leyes, en los estudios científicos y médicos, incluso en organizaciones internacionales, como la ONU, pongamos. Así las cosas, ¿hasta dónde debe llegar la respuesta católica deseosa de permanecer en comunión con el Magisterio?, ¿hasta el extremo de no reconocer licitud o legalidad alguna a esas posibles leyes?
Sabemos, con san Agustín, que la conciencia del cristiano debe estar por encima de cualquier ley que el discípulo de Cristo considere injusta. Por eso existen miles de mártires en la Iglesia. Con todo, en una sociedad que claramente avanza en el proceso de radical secularización, ¿aceptar al menos, "por imperativo legal", aunque no se compartan, esas leyes reconocedoras de ciertos derechos civiles a las personas homosexuales, ¿es ya algo así como pactar con el error, claudicar a las convicciones morales, adulterar la doctrina...?
22/01/10 2:32 PM

Comentario de aníbal de la cruz
Se me olvidaba añadir que yo mismo me considero crítico -que no criticón, o al menos eso espero-, con no pocos pecados y errores de la Iglesia, de sus obispos y presbíteros, religiosos y seglares... A los que añado los míos, que no son pocos. Sin embargo, me gustaría añadir aquí y ahora, en este foro, que no puedo sino querer poner de relieve el dolor que me produce leer en algunos blogs y portales de Internet que se autoproclaman como homosexuales cristianos y católicos, tantos insultos seguidos contra la Iglesia, la Tradición, el Magisterio, el Papa...
En realidad, cierto que no debemos juzgar a las personas, y además, no menos cierto que las personas homosexuales han sufrido lo indecible y más a lo largo de la historia, a veces de parte de la propia Iglesia ese sufrimiento. Sin embargo, injuriar como injurian al Papa, por ejemplo, algunas de esas personas homosexuales, me parece excesivo, injusto, desleal, tremenda y lamentablemente desafecto. En suma, destructivo. Y poco evangélico y católico, a mi modo de ver y comprender.
22/01/10 2:41 PM
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